Ariadne:
La escuela de Pitágoras en Crotone

Índice


Capítulo primero: Amigas

Capitulo dos: Discurso de Pitágoras a los habitantes de Crotone

Capítulo tres: Leonardo

Capítulo cuatro: La esclava

Capítulo cinco: Sobre los estados emocionales positivos y negativos

Capítulo seis: Sanación del niño

Capitulo siete: Sobre el don de la Verdad

Capítulo ocho: La danza de Diánte

Capítulo nueve: Aprendices y discípulos avanzados de Pitágoras

Capítulo diez: Pitágoras habla sobre el camino espiritual







Capítulo primero:
Amigas

Ariadne, emergió de las aguas tras su baño matutino. Las esclavas, ungieron su cuerpo con incienso y aceites delicados, y peinaron su suntuoso cabello. ¡Vestida con un traje de fina tela y de costosos bordados de oro en los bordes, lucía como la encarnación misma de la gracia!

Se acercó al espejo plateado que reflejaba en todo su esplendor la magnificencia de su cuerpo.

Una de las esclavas —con una reverencia especial— puso a su alcance un cofre lleno de joyas. De las muchas exquisitas y ostentosas alhajas, Ariadne tomó tan solo una bella y delicada diadema. Se retocó el cabello y lo sujetó con esta fina ramita de oro y perlas.

Luego, con un gesto le indicó a la esclava que se retirara.

«¿Que más necesitas?» —se preguntó Ariadne mentalmente reflejada en el espejo.

Todo en su vida era lujo, joyas, atuendos…

La riqueza de su familia era enorme. Tanto su padre como su madre vivían ahora en Atenas y ya no la molestaban tanto con sus cuidados excesivos. Los pretendientes más guapos y acaudalados pedían su mano en matrimonio y ella misma podía elegir entre ellos…

Sus pensamientos fluían suavemente, como en un diálogo continuo con el hermoso reflejo en el espejo:

«¿Qué más quieres? ¿Matrimonio? ¿Hijos? Con elegir a cualquiera de los pretendientes se hará todo realidad.

»¿Qué falta en tu vida?

»El destino te acaricia como un mar cálido. ¿Pero por qué este vacío interior?

»¿Será que quieres entender el porqué de todo esto?

»En una o dos décadas, esta belleza se desvanecerá. ¿Qué quedará entonces? ¿Qué pasará con la bella Ariadne?

Ariadne, ahuyentó de su mente los pensamientos de vejez y de muerte…

Hoy estaba a la espera de su amiga Ferenike que prometió visitarla.

* * *

Ferenike, una belleza de pelo rojo ardiente y rizado, irrumpió en la casa de Ariadne inundando el espacio con toda la vivacidad incontenible de su naturaleza, exclamaciones entusiastas y un mar de risas alegres.

Las amigas se abrazaron tiernamente. Exquisitas golosinas acompañaban y deleitaban su conversación. Hablaron de los pretendientes de Ariadne durante largo rato sin darle preferencia a nadie.

Ariadne suspiró:

—Todo eso está bien, pero mi corazón no arde de amor por ninguno de ellos… ¿Y qué viene después? ¿El matrimonio, los hijos, la vejez… la muerte? ¡¿Para qué todo esto?! ¿Por qué la belleza se desvanece camino a la tumba? ¡¿Para qué este florecer?! ¡La vida debe tener algún sentido! —dijo Ariadne expresando finalmente en voz alta los pensamientos que le oscurecieron la mañana de ese día.

—Hablas como el filósofo. ¿Ya escuchaste entonces hablar del sabio que exalta la sabiduría ante todo lo demás? ¿Has asistido a sus conferencias? ¿Has escuchado alguno de sus discursos?

—¿A qué te refieres?

—Entonces, ¿no has oído hablar de Pitágoras? Llegó recientemente. Está organizando una escuela para la educación ética de la juventud o algo así. ¡Los discursos que da son admirados por muchos! Dicen que es tan guapo como Apolo. ¡Y que tiene el poder de Zeus!

»¡Dicen también que es dueño del Conocimiento Divino que viene de lo alto! ¡Quizás, —desde los mismos Dioses—!

»¡También que se llama Pitágoras porque Pitia en el templo de Delfos antes de su nacimiento, había predicho a sus padres el gran destino de su hijo!*

»Se dice también que se hizo sacerdote en Egipto. Que estudió magia y matemáticas de los caldeos en Babilonia. Y que ahora ha decidido ofrecer a las personas lo que sabe abiertamente.

»¡Mañana hablará de nuevo! ¡Deberías ir a escuchar sus discursos! ¡Además, muchos hombres dignos de atención estarán allí! ¡Podrás deslumbrarlos con tu belleza!

—¿Tú también vas?

—Ni hablar… ¡me moriría de aburrimiento! Yo no soy como tú, tanto razonar sobre el porqué de la vida me da sueño. ¡Quiero vivir, no hablar del sentido de vivir!

»Si la belleza y la juventud en mí florecen, quiero disfrutarlas a pleno, ¡no pensar en la vejez ni en la muerte!

»¡Bueno, me despido! ¡Mi admirador ardiente me espera! ¡Hoy nos divertiremos desde la noche hasta la mañana! ¡Y no estoy dispuesta a cambiar mi cita por —el discurso del mejor de los sabios—! ¡Me hablarás de este Pitágoras más tarde!

»¡Perdóname, querida amiga, pero yo soy así! ¡Te veo pronto cariño!

Capitulo dos:
Discurso de Pitágoras a los habitantes de Crotone

Al día siguiente, Ariadne decidió asistir al discurso de Pitágoras.

Ocupó su lugar en el anfiteatro. Muchos ciudadanos de Crotone se habían reunido para escuchar al sabio, que se hacía llamar filósofo, es decir, un amante de la sabiduría.

Logró escuchar algunas conversaciones sobre Pitágoras entre los reunidos:

«Dicen que estuvo en Egipto y fue entrenado por los sacerdotes de las pirámides.»

«Dicen que puede hablar con los animales, y le escuchan y le entienden.»

«Se dice que los habitantes de una aldea se quejaban de un oso que atacaba al ganado. Luego Pitágoras habló con el oso y lo convenció de que se alimentara solo de vegetales y no de carne. Y dicen que el oso le obedeció y que no causó más ruina.»

«¡Y que el propio Pitágoras nunca come carne!»

«¡Todo esto es ficción! ¡No creas en los chismes y las habladurías del mercado!»

«¿Escuchaste que el mismo Apolo le regaló un cuerpo de oro?»

«¡Bien, ahora veremos por nosotros mismos si su cuerpo está hecho de oro! ¡Siempre crees en historias huecas!»

«¡Aquí llega! ¡Veamos!»

… Pitágoras salió al centro del anfiteatro. Se movía lentamente. Mientras se desplazaba, las conversaciones cesaban y se llenaba todo de silencio.

Este silencio transparente, pareció abrazar y alcanzar a cada uno de los oyentes.

Entonces, Pitágoras comenzó a hablar:

«¡Me alegra recibirles de nuevo, habitantes de Crotone!

»En nuestro último encuentro, hablamos de las almas. Primero, sobre el hecho de que más de una vez se encarnan en los cuerpos de las creaturas en este mundo que percibimos. Luego, a la muerte de su cubierta corporal, cada alma abandona el mundo de la materia, y años más tarde y, a veces, siglos más tarde, se cubre de un nuevo cuerpo para nacer aquí nuevamente.

»¡Además dijimos, que la meta de todas estas encarnaciones es el perfeccionamiento del alma!

»Hoy me gustaría hablarles sobre la virtud.

»La virtud —genera bondad—. Esta es una cualidad de las almas que poseen el acertado deseo de hacer el bien y de implementarlo en sus vidas.

»¿Ustedes qué creen?¿Por qué la virtud es hermosa y los vicios grotescos?

»¿Han notado que si una persona por placer hace algo vergonzoso, este placer desaparece rápidamente? Muy pronto se desvanece y no queda nada para la persona excepto disgusto y aburrimiento. Y de nuevo a iniciar la búsqueda de una nueva fuente de placer… Esta sed insaciable arrastra a tal persona durante su vida… de un sinsentido a otro…

»También, debemos entender que las consecuencias de los actos vergonzosos dan forma al destino de tal persona en el futuro.

»Por el contrario, es fácil observar que cuando los esfuerzos se dirigen hacia la realización de buenas obras, ¡entonces, la virtud genera el bien adentro y alrededor de tal alma!

»¡La alegría de hacer el bien enciende y ennoblece las almas!

»¡Tales esfuerzos desarrollan la fuerza del alma!

»Y los frutos de esos esfuerzos, quedan unidos a esa alma y construyen su destino. ¡Forman —lo bello del alma—, que no desaparecerá siquiera con la muerte del cuerpo!

»Al nacer en un cuerpo nuevo, ¡todas las cualidades hermosas —intrínsecas a tal alma— reciben nuevas oportunidades de crecimiento y mejora!

»Así, como resultado del trabajo correcto en uno mismo, ¡el alma puede volverse hermosa y similar a la de los Dioses Inmortales! *

»De acuerdo con las leyes de la iniciación terrenal, una persona recupera siempre lo que le ha dado al mundo.

»¿Qué significa: «dado al mundo»? Preguntarán ustedes.

»El universo entero es —un todo orgánico—. Todas las criaturas sean peludas, reptilianas, acuáticas o aladas, todos los granos y semillas, árboles y hierbas, las diversas flores, toda las personas, montañas, mares y cuerpos celestes, están interconectados. Los Grandes Dioses unen y dirigen tales interconexiones en el mundo creado.

»El universo es regido por la ley de la Armonía.

»Así, gradualmente, iniciándose como chispas de conciencia en las criaturas más pequeñas, las almas crecen en los cuerpos de plantas y animales. Y, una vez alcanzado el cuerpo humano, se abre ante ellas la gran oportunidad: ¡la posibilidad de transformarse en Dios!

»Cada partícula del universo —afecta al Todo—. Y aquel que hace el mal, viola la Armonía con su vida y con sus obras. Tal ser… aún no capta que se hace daño a sí mismo cuando lastima a los demás.

»Por ejemplo, echemos un vistazo a las ramas de un árbol. Están separadas, pero todas juntas, forman el cuerpo del árbol visible. De la misma manera, todos los seres, incluidas las personas, son como ramas en la vida del Todo. Pero no captan que todos los seres comparten una Raíz Única, es decir, —la Fuente Divina que llena de vida Todo—. Y el daño, supuestamente infligido a otro ser, realmente es un daño a esa Raíz.

»En consecuencia, las Leyes del desarrollo del Todo, recompensan, —el mal con dolor y el bien con amor—.

»Así, gradualmente, los Dioses guían a las almas a la comprensión de lo que es el Amor, la Luz y el Bien.

»La benevolencia y los actos de bondad y justicia hacia todos los seres —son la base de una vida recta—.

»El comportamiento ético brinda libertad, aunque a muchos les parezca que esto no es así.

»Por el contrario, el comportamiento antiético, esclaviza. Aunque al principio puede que la persona no capte esto y no logre ver las consecuencias de sus acciones. Y la mayoría de los hechos malvados, se hacen en relación con las otras criaturas.

»Una persona puede creer que las restricciones que imponen las normas éticas, restringen su deseo de vivir como le plazca. E incluso, le puede parecer que la inobservancia de tales reglas le otorgan cierta libertad

»Esto sucede porque tal persona no ve la imagen completa del Todo, no siente su interconexión inseparable con este Todo universal, del cual cada criatura es una pequeña rama.

»Repito, cualquier daño infligido a otro ser, regresa como un mal destino a quien lo ocasionó. ¡De esta retribución, no hay escape! ¡Incluso nuestros pensamientos no pueden escapar a la Omnisciencia Divina!

»¡No tiene sentido evitar ver los propios vicios mintiéndose a sí mismo, justificándose y tratando de hacer inaudible la voz de la conciencia! Es como tratar de evitar una colisión inminente volviéndose de espaldas a ella para no ver el ajuste de cuentas que se aproxima, y pensando que con esto nos salvaremos…

»¡Al contrario, es necesario —exponer los vicios y erradicarlos—! ¡Así, los problemas y dilemas desaparecerán pronto de nuestras vidas!

»Tal sanación del alma: ¡cura tanto el cuerpo como el destino! ¡Y nos ayuda a encontrar la felicidad en la vida!

»¡Cuando la ética es observada, tal persona cuida de su salud y su destino de antemano, sin dar lugar a la infelicidad o a la enfermedad en su futuro!

»¡Prudente es la mente llena del deseo por el bien de todos y de todo, y no solo de sí mismo!

»En la mente de cada persona hay ideales como por ejemplo: lo que le gustaría llegar a ser. ¡Se pueden crear ideales verdaderamente hermosos! ¡Y se puede intentar implementarlos en la vida!

»Es posible que una persona manifieste estos ideales solo ante la mirada de los demás. ¡Pero se puede armonizar lo externo con lo interno en uno mismo, —y esto sí será honestidad y pureza—!

»La hipocresía es una máscara para esconderse de los demás. Pero, no oculta de la Visión Divina, eso que se trata de esconder. ¡Tampoco hace real, ese bien que uno aparenta mostrar ante las demás personas!

»¡Es posible —armonizar— todas las fuerzas del alma en ti mismo!

»¡Quien vive en armonía consigo mismo y con el mundo, agrada a las personas y agrada a los Dioses!

»¡Quien desconoce el propósito de la vida y sus metas, es como un vagabundo que holgazanea en el camino, no solo no haciendo nada útil para sí mismo, sino además, bloqueando el camino para los demás! Hay tantos que deambulan por la vida entregándose tan solo a los placeres de la carne. ¡Van desde el nacimiento hasta la muerte del cuerpo, sin sacar mayor provecho de su estadía en la Tierra!

»Cuando el alma alcanza la correcta comprensión del propósito de la vida, entonces toda la energía que antes se desperdiciaba en cosas inútiles, es redirigida ahora hacia la meta principal.

»No solo las acciones, sino también las emociones y los pensamientos en los que vive una persona, afectan su destino.

»Una flor atrofiada y marchita no agrada ni le interesa a nadie. Asimismo, quienes están eternamente tristes, se quejan de su destino, condenan a los demás, y son frágiles y débiles de cuerpo y alma, —atraen para sí, a través de esta forma de pensar, vivir y sentir— los problemas para su futuro. ¡No obstante, pueden cambiar sus vidas al escaparse de los círculos viciosos de desesperación, descontento, angustia y sufrimiento, y al alejarse de ellos!

»Enojarse y usar la fuerza para abusar de los demás —genera temor—. ¡No hay estados mentales más repugnantes que la ira y el miedo! ¡El destino de esas personas —es triste—!

»¡Más la fragancia de las cualidades bellas del alma se propaga! ¡Y así, como una hermosa flor atrae a las mariposas y las abejas, así las almas hermosas con la fragancia de la bondad y la armonía, atraen éxito y prosperidad a sus vidas y a quienes les rodean! ¡Tal estado en particular, atrae a otras personas buenas!

»Pero en los destinos, muchas consecuencias de hechos terrenales pueden entrelazarse. Las retribuciones por las atrocidades del pasado pueden apoderarse del alma después de un tiempo considerable. Asimismo, el «cuerno de la abundancia» no comienza de inmediato a procurar recompensas a quienes han decidido cambiarse a sí mismos. Después de todo, un tiempo suele pasar antes de que el alma cambie con firmeza su destino actual, a través de sus pensamientos, emociones y acciones.

»¡Se puede hacer uso de cualquier dificultad para mejorarse a sí mismo!

»¡Uno puede aprender a ver el beneficio para sí mismo en cualquier evento y circunstancia!

»¡Aceptemos como lecciones de sabiduría —cualquiera de nuestros logros y fracasos—!

… Ariadne, escuchó —y ondas de Luz dorada— la acariciaban con ternura, amor y paz. El significado de las palabras de Pitágoras le llegó claramente y se fortalecía.

¡Estas no eran tan solo palabras, sino que llevaban consigo el Poder y Conocimiento Divinos!

¿Quién era este hombre? ¿Qué Dioses adoraba? ¿Qué es lo que buscaba? ¿Por qué era escuchado tan atentamente por todas estas personas tan diferentes?

… Mientras tanto, Pitágoras continuó:

«El poder de una persona puede usarse para subyugar a otros. Pero el mismo poder puede usarse para disciplinar —los propios deseos, emociones, pensamientos e intenciones—.

»La bondad es la base de todo en el alma —y la direcciona— de acuerdo con los principios de bondad y el deseo de hacer el bien a todos los seres que le rodean.

»¡Intentemos visualizar esto ampliamente!

»¡Es necesario tratar con amor no solo a los padres e hijos, esposas y esposos!

»¡Sino que también, es necesario amar a las plantas que llenan de comida y belleza la Tierra!

»¡Y acojamos a los pájaros que deleitan el oído en nuestro amor!

»¡Amemos a la naturaleza toda, que fue creada por el Poder Divino de manera tal, que recompensa con el bien a quien hace todo con amor!

»¡Así, debemos también aprender a amar y honrar —al mismísimo Creador de todo—, al Creador Primordial!

»¡Este es un inicio sabio para quien quiera comenzar el camino hacia la bondad ahora mismo! ¡Todos pueden tomar esta decisión por sí mismos en este instante!

»La próxima vez hablaremos con más detalle sobre cómo hacer todo esto. Hablaremos de las formas, posibilidades y metas para la transformación del alma. En particular, nos referiremos al propósito de la vida humana aquí en la Tierra.

Capítulo tres:
Leonardo

Aún impresionada por lo que había escuchado, Ariadne descendió lentamente los escalones del anfiteatro. Ya casi todos los oyentes se habían dispersado y solo unos pocos rodeaban a Pitágoras y le hacían preguntas.

Un poco a lo lejos, Ariadne vio a un joven que le resultaba familiar. De ojos brillantes, tez perfecta, y cabello rubio rizado, finamente construido, con algunos mechones tan quemados por el sol que se volvieron dorados.

Ariadne, no podía apartar la mirada de él porque notaba algo aún más sorprendentemente hermoso. Se parecía un poco al propio Pitágoras, ¡pero no exteriormente! Él, como Pitágoras, irradiaba una Energía Divina —pura y radiante—…

Y de repente le recordó, ¡era su amigo de la infancia en Atenas, Leonardo!

Ariadne se acercó alegremente:

—¿De verdad eres tú, Leonardo?

—¡Ariadne, sí! ¡Qué feliz estoy de verte! ¡Te has convertido en una belleza!

—¡Yo también estoy muy contenta, Leonardo! ¡Has cambiado tanto! ¡Apenas pude reconocerte! ¿Estás con Pitágoras?

—¡Ah, sí, Ariadne! ¡He cambiado mucho… gracias a Él!

»¡Y sí, estoy con Su grupo! Estamos construyendo aquí una escuela en la que se formará a quienes aspiran a la Sabiduría y a la Belleza.

»¡Habrá templos donde poder permanecer en silencio y escuchar las Revelaciones Divinas, también casas para todos los discípulos y un anfiteatro donde escucharemos a Pitágoras! ¡Habrá senderos a lo largo del mar, un lugar para nadar y un hermoso jardín!

»¿Quieres venir conmigo? ¡Te mostraré los avances!

—¡Vamos! ¡Fue muy interesante para mí escuchar Su discurso!

… En el camino, hablaron:

—Dime, ¿cómo conociste a Pitágoras?

… Leonardo pensó por un rato, luego comenzó su historia:

—Hoy en día, con tan solo recordarlo me da vergüenza… Se daba lugar un juicio sobre tres ciudadanos en Atenas. El fiscal y la defensa, se turnaban para hablar. Las acusaciones eran claramente falsas y la posible sentencia muy dura. El orador que actuaba en defensa de los acusados fue torpe, y sus declaraciones débiles y desinformadas. De vez en cuando se sonrojaba, o en ocasiones palidecía de emoción, y no podía conectar sus pensamientos para suministrar pruebas armoniosas y revestir la verdad con palabras…

»Un amigo mío y yo, teníamos la costumbre en ese entonces de asistir a esas reuniones para divertirnos y practicar nuestro ingenio. Más nunca hablábamos en público. Tampoco nos preocupábamos del resultado, simplemente disfrutábamos del falso placer de sentir nuestra propia superioridad sobre los demás, —superioridad en mente y elocuencia—…

»Y en ese juicio en particular, ya habiendo ridiculizado entre nosotros lo absurdo de las acusaciones, ridiculizábamos sarcásticamente al torpe defensor.

»De repente, Pitágoras apareció ante nosotros.

»Me invitó a hablar en defensa de los acusados y a proceder mejor que el defensor —quien claramente sufría una derrota y perdía la batalla— en la opinión de quienes ahora tendrían que dictar sentencia.

»Al principio me negué, arguyendo que —no era serio— participar de un escándalo con acusaciones y palabras tan ridículas…

» Más Pitágoras dijo entonces:

»—¡Pero detrás de estas palabras yace el destino de tres personas! ¿Careces del coraje y la inteligencia para usar tu elocuencia en protegerles?

»… Así, hirió mi orgullo. Y me adelanté para expresarme.

»Cabe señalar que mi primer discurso público no fue brillante, pero tuvo éxito.

»Ridiculicé los argumentos y declaraciones ineptas de ambos fiscal y defensor, y arrojé luz sobre la situación tal como la percibía. Con la aplastante aprobación de todos los oyentes, —los acusados fueron absueltos—.

»Lo más inesperado para mí por mi discurso, fue la gratitud del inepto defensor, Theoritus. No le dolió en absoluto mi penetrante burla sobre su proceder. ¡Estaba sinceramente feliz de que mi elocuencia probara la verdad y salvara a esta gente de tales acusaciones falsas y de una sentencia injusta!

»Pitágoras se encontraba cerca. Y de repente, me sentí muy avergonzado por todo lo que hice, ¡haciendo alarde de mi ingenio ante las personas!

»Mi amigo, con quien nos burlábamos juntos, no entendió el porqué de mi actuar y, desconcertado por el cambio que se había producido en mí, se marchó.

»Pero abracé a Theoritus como a un amigo.

»Te lo presentaré si quieres. Ahora, sus actuaciones son muy superiores a las mías en elocuencia. Él quería lograr la maestría de esto, y lo ha conseguido.

»Por mi parte, ahora me atrae algo muy diferente, la capacidad de lograr la maestría en… Bueno, hablaremos de esto más adelante.

»Después de ese hecho, Pitágoras nos invitó a ambos a acompañarle.

»Nos dijo que concebía la creación de una Escuela espiritual, incluyendo una comunidad de personas con ideas afines, donde la sabiduría y la elocuencia sirvan a la Verdad, donde la justicia tenga el poder, donde la bondad aparezca en todo su esplendor, y donde solo el mal y otros vicios serán los objetos a denunciar y a erradicar. Ya que son estos últimos la mayor desgracia y estupidez que el ser humano pueda poseer.

»… ¡Y aquí estamos! ¡Mira qué hermoso es todo esto!

… ¡El lugar era realmente maravilloso! Tenía una increíble vista al mar, donde hasta uno quería, tal cual las aves, extender las alas y remontarse en el espacio sobre toda esta belleza natural.

… Leonardo, le mostró a Ariadne el futuro diseño de la Escuela. La conducía por la pendiente y la cima de la colina, mientras describía con palabras entusiastas las edificaciones aún no construidas y las escaleras de mármol aún no colocadas.

Ariadne, escuchaba todo con una leve sonrisa. Hasta ese momento, solo un pequeño grupo de estudiantes trabajaba en la distancia, construyendo una dársena en el curso de un arroyo de montaña en vías de hábilmente recolectar agua dulce.

—Pero, ¿por qué son ustedes mismos quienes cavan el suelo, construyen la dársena, plantan el jardín, mueven las piedras y pintan las paredes? ¡Este es trabajo de esclavos!

—Aquí no funciona así Ariadne, ¡aquí, todos realizan el trabajo que está a su alcance! ¡En cuanto a los esclavos, —no hay ninguno y nunca los habrá—! ¡No es ético que una persona sirva a otra por coacción en vez de por el simple deseo de ayudar!

»¡Aquí, solo existe la grandeza de las almas que luchan por la Pureza y la Luz!

»¡Cualquier trabajo terrenal sirve para esto!

»Sí, hay algunos entre nosotros que por voluntad del destino, eran esclavos. Más fueron comprados por Pitágoras. ¡Y muchos de ellos son almas mucho más inteligentes, más honestas y más hermosas que quienes se consideran aristócratas!

—¿Qué estás insinuando?

—¡Oh no! ¡Nada, nada! ¡Lo siento!…

… De repente, Pitágoras les salió al encuentro.

Ariadne, sorprendida, no supo qué decir ni cómo comportarse…

—¡Saludo a Ariadne la bella en cuerpo y alma! ¡Me alegro de que Leonardo te haya estado comentando sobre nuestros planes!

… Pero entonces, Ariadne no pudo percibir más si Pitágoras hablaba o guardaba silencio. Esa ola de Luz que sintió durante el discurso de Pitágoras, se convertía ahora frente a ella, en un Océano de Luz Divina, Que le abrazaba por todos lados y le llenaba el cuerpo de dicha…

Cuando volvió a la percepción habitual del mundo, Pitágoras ya no estaba allí.

»¿Qué pasó? ¡No recuerdo nada, Leonardo! Solo había Luz, en todas partes, ¡fuera y dentro de mí! ¿Qué es esto?

—¡La parte Divina que te habita está lista para despertar! Tú, como alma, estás lista para despertar y comprender la realidad del ser. Y en ella, —el mundo de los objetos y las personas, incluidos mares y montañas—, son tan solo una pequeña fracción de la Gran, Hermosa e Inmensa Creación.

»¿Te acompaño a casa?

—¡No, te agradezco Leonardo! Debo ahora intentar comprender todo esto por mí misma…

Capítulo cuatro:
La esclava

Al día siguiente, Ariadne acudió nuevamente al discurso de Pitágoras y logró ver a Leonardo pero solo en la distancia. Ese día, no pudieron hablar.

Volvió a casa sumida en sus pensamientos por lo que ahora le estaba pasando…

Se encontraba todavía como en una especie de delicada neblina transparente luminosa que la inundaba de una alegría tranquila.

Los pensamientos aparecían como flotando para luego disolverse de nuevo, y la delicada alegría no desaparecía ni por un momento.

«¿Qué me está sucediendo? ¿Me estaré enamorando? ¿Pero, de quién? ¿De Pitágoras? ¿De Leonardo? ¿O de este hermoso Mundo Divino del que habla Pitágoras?»

También trataba ella de repensar sobre lo que había escuchado ese día: “¡El hombre puede convertirse en Dios, en el Dios-Humano!”

«Pero ¿no es demasiado presuntuoso e inmodesto pensar así? ¿Y si los Dioses nos castigan por tal insolencia?

»Pero no, esto no es insolencia, ¡sino el deseo de mejorar! Después de todo, ¡siento que lo que dice Pitágoras es cierto!

»¡Ya en mi niñez, yo misma soñaba con convertirme en una Diosa! ¡Y no solo en términos de belleza física, sino también en términos de sabiduría y de realizar maravillosas obras de bondad!

»Pero esos son sueños de la infancia… En cambio aquí, ¡todo es real! O, acaso… ¿simplemente parece real?

»¡Aquí y ahora, Pitágoras dice que el significado de la vida humana es llegar a ser perfecto al igual que los Dioses son Perfectos, y luego, —ayudar sabiamente a las demás personas—!…

* * *

En ese momento, una joven esclava le llevó la cena a Ariadne.

Ariadne, todavía como en otro mundo, con la mano golpeó sin querer la fina bandeja con incrustaciones que la esclava estaba a punto de poner sobre la mesa. Todo en la bandeja cayó manchando el hermoso atuendo de Ariadne. Se rompieron unas costosas tazas de cerámica finamente pintadas y una copa de oro resonó y rodó sobre las losas de mármol…

La esclava cayó de rodillas asustada:

—¡Perdóneme, señora! ¡Lo siento!

… Ariadne no era cruel ni arrogante con sus esclavos. Así que la esclava no estaba para nada en riesgo de ser cruelmente castigada. Pero no obstante, la pobre se encogió como si esperara ser golpeada.

Ariadne, estaba acostumbrada desde pequeña a que había personas que estaban obligadas a servirle haciendo todo el trabajo, y sin ella prestar nunca mucha atención a este «otro tipo» de personas…

¡Pero Ariadne hoy, de repente, vio que esta hermosa joven de la misma edad que ella —por culpa de la propia Ariadne—, se encontraba ahora asustada y confundida! Estaba de rodillas, sin saber qué hacer: ¿si cambiar el atuendo de su ama o dedicarse a recoger los fragmentos esparcidos?

… Ariadne no sabía casi nada sobre la vida de Diánte, tampoco lo que le había sucedido para que terminase como esclava… ¡Y mucho menos se le ocurrió en el pasado preguntarle!

Ella la había comprado recientemente de un hombre que era muy cruel con sus esclavos. Diánte, en agradecimiento, pagaba haber sido rescatada con una especial devoción y amor por Ariadne, lo que no era común en otras esclavas. Pero al mismo tiempo, Diánte siempre guardaba silencio, cerrada, como si quisiera esconderse del mundo que le rodeaba.

Ariadne, se apresuró a calmar a la niña:

—¿Por qué estás tan asustada? Después de todo, es mi culpa, ¡yo golpeé la bandeja con mi mano!

… Levantó suavemente a la niña del suelo y miró en sus ojos llenos de lágrimas.

»¡Vamos a nadar a la piscina! —dijo Ariadne de repente y, como una amiga, se fue con Diánte.

Quitándose la ropa y riendo, Ariadne fue sumergiendo su hermoso cuerpo en el agua transparente hasta zambullirse para admirar la imagen en mosaico de Neptuno en el fondo de la piscina.

Emergiendo, llamó a Diánte:

—¡¿Bien, y qué hay de ti?! ¡Ven, ven!

… Cuando salieron del agua, ya eran casi como amigas.

… Esa misma noche, Ariadne quiso conocer la historia de la vida de Diánte, pero muy pocas palabras salían de la niña:

—Mi padre era comerciante y una persona muy educada. Me hablaba mucho de países lejanos. Me enseñó a leer, a escribir, y a contar. Después de la muerte de mi madre, comenzó a llevarme con él en sus largos viajes.

—¡Puedes leer y escribir, y nunca me lo mencionaste!… ¡Cuéntame más de ti! ¿Qué fue lo que pasó?

Diánte se ensombreció:

—No me gusta hablar de eso… ¿Para qué? ¡El pasado no se puede cambiar! ¡Y yo, aunque me veo igual, no soy la misma! ¡No soy nada! ¡Me dejé esclavizar, dejé que se mofaran de mí! Debí haberme suicidado, pero por alguna razón no lo hice y ahora, yace mi honor pisoteado y mi pureza profanada. Y al momento presente… ¡ya nada importa! ¡Ni siquiera sé por qué sigo viva!…

—¡Escucha, ya no eres una esclava Diánte! ¡A partir de este momento quedas libre! ¡Puedes empezar de nuevo!

… Diánte negó con la cabeza con tristeza:

—No… ¡Es imposible borrar todo lo que me ha pasado en la vida! ¡No soy digna ni de libertad, ni pureza, ni felicidad!…

—¡No debes decir eso! ¡Escucha, mañana, si quieres, iremos juntas a escuchar al sabio Pitágoras! ¡Quizás hasta quieras estudiar en su escuela —tal como yo sueño con hacer ahora—!

* * *

¡Al día siguiente, Ariadne anunció a todos sus esclavos —que quedaban libres sin necesidad de compensación alguna—, e incluso, distribuyó dinero entre todos! Algunos de ellos, decidieron volver a sus tierras, más otros, le pidieron a Ariadne permanecer en la casa para ayudarle con las tareas del hogar, ya que no tenían adónde ir, ni motivo para marcharse.

¡Ariadne, se sintió extasiada por el placer de haber comenzado a llevar a cabo sus primeras buenas obras! Luego, eligió uno de sus vestidos para Diánte. Y cuando Diánte se vio reflejada en el espejo, una muy leve sonrisa se esbozaba en sus labios…

Y así partieron juntas para escuchar el discurso de Pitágoras.

* * *

Tras el discurso, el propio Leonardo se acercó a las chicas, y les dijo: —Pitágoras me dijo que tú y tu amiga tienen algo que hablar con él.

—¡Vaya! Justo iba a pedirte esto. ¡Diánte realmente necesita escuchar los consejos del Maestro! ¡Pero de alguna manera —Pitágoras ya está al tanto—! ¡Qué milagro!

—¡Aún no han visto nada de Sus milagros, par de bellezas! —dijo Leonardo sonriente.

… Cuando todos los oyentes se dispersaron, Pitágoras, Leonardo y las dos chicas se sentaron en las escaleras del anfiteatro para conversar.

—¿Probablemente Leonardo y yo deberíamos irnos no? —Preguntó Ariadne.

—No querida, lo que diré será útil para todos. Hasta tal vez algún día ustedes pronuncien palabras similares ante otras personas.

… Pitágoras tomó suavemente a Diánte de la mano y comenzó a hablarle:

—¡Diánte, hoy es un día muy importante en tu destino! ¡Puedes renacer a una nueva vida, —una vida de Amor y Luz—! ¡Como Afrodita, que nació de las olas del océano!

»¡Puedes hoy comenzar a aprender a deshacerte de la pesada carga del pasado! ¡Puedes hoy empezar a crear un gran futuro para ti y para los demás!

—¿Cómo es esto posible? ¡No creo poder cambiar todo en un día!…

—¡Es cierto, el alma no cambia rápidamente!… ¡Pero tú —puedes abrirte a una nueva vida para ti—! Hoy, por ejemplo, puedes aprender a no seguir molesta por tu pasado, Diánte. Yo también fui una vez prisionero de los persas y sé muy bien lo que la esclavitud es.

—¿Cómo sabe que he sido esclava hasta el día de hoy?

»Se ve que no puedo ocultar mi desgracia…

»¡Pero Usted, gran Pitágoras, tal vez haya sido prisionero, más nunca fue una esclava como yo! ¡Me dejé esclavizar en lugar de morirme!… ¡Dejé que se burlaran de mí y me humillaran!… ¡Yo misma dejé que me pisotearan en el barro!…

—¿Y esto te lo vas a reprochar hasta tu muerte? ¿Acaso quieres llevarte esta desesperación contigo a la otra vida? ¿Quieres hacer eterna tu tristeza? ¿Quieres convertir la hermosa vida que te ha dado el Creador, en autocastigo y autotortura?

—¡No, no!…

—Diánte, es posible que pudieras haber actuado de manera más digna en su momento. O tal vez no. Pero ahora, ¡nada de eso es importante! ¡Mira, estás aquí, en este momento estás viva y escuchando Mis palabras!

»¡Que el pasado sea el pasado! ¡Ya no vivas en él! ¡No traigas más tristeza a tu alma recordando esos momentos!

»¡Eres libre de elegir en tu vida —si será el pasado o será el presente— lo que quieres para ti misma ahora!

»¡Todo lo que una vez fue, ya se ha ido en el río del tiempo!

»¡No debes quedarte en ese pasado con su cúmulo de pensamientos y emociones!

»¡Ahora! ¡Ya! ¡En este mismo instante, —puedes empezar a cambiarte a ti misma y a mejorar tu vida—! ¡No tiene sentido lamentarse por las fallas y los errores teniendo la oportunidad de corregirlos!

»¡Siente las maravillosas oportunidades que se abren ante ti! ¡Todo está en tus manos! ¡Y Yo estoy listo para ayudarte! ¿Qué te parece? ¿Quieres esto?

—¡Sí, sí quiero!

—¡Entonces, olvida la oscuridad del pasado y no te atormentes con la incertidumbre de un futuro en el que aún no puedes ver la Luz!

»¡Es un error ver el mundo sombrío, desprovisto de bondad y alegría! ¡Te equivocas al verte en este mundo como víctima de las atrocidades y de tus propias acciones incorrectas! ¡Ya no deberías sentirte insignificante, o derrumbada!

—¿Puede enseñarme a pensar y ver las cosas de una manera diferente?

—Sí, intentaré ahora revelarte un poco la Verdad y mostrarte cómo es realmente todo. ¡Esto es para que en el futuro tú misma lo sepas y aprendas a vivir de acuerdo con la Verdad!

»¡La Verdad —es el Poder Divino Primordial que controla todo lo que existe—!

»¡La Verdad —es realmente una manifestación de Amor, Belleza, Armonía, Sabiduría, Bondad, Cuidado y Perfección—!

»¡La Verdad —es Dios—!

»No me refiero al “dios” ficticio de algún culto en particular, ni a una estatua de mármol en un altar a la que la gente le ofrece sacrificios.

»¡Existe un Dios real, —el Poder Único Creador de Todo—!

»¡Él —realmente existe—!

»¡Es Él como el océano que une en sí mismo a los muchos ríos que desembocan en él, y que llevan sus aguas a fundirse en el infinito de este océano!

»¡Así, el Uno Divino Primordial tal cual un océano, une en Sí mismo a todos los Seres verdaderamente Divinos Quienes fluyendo en Su dirección, alcanzaron la Perfección y se volvieron Uno con Él a lo largo del tiempo inconmensurable!

»¡Dios, el Gran Poder Primordial —esgrime la más elevada Sabiduría y Justicia—!

»¡Él creó las Leyes bajo las cuales todo se desarrolla en el Universo!

»¡Todo esto, en vez de palabras especiales, puede ser reconocido como una Realidad, es decir, verse, sentirse, comprenderse, y uno convertirse en una Parte integral de Él!

»Ahora, para comenzar, ¡siente que estás rodeada por la Luz de Su Amor!

»¡Y esta Luz del Amor Divino, está cerca de ti a cada segundo siempre!

»¡Esta Luz está en todas partes! ¡La Luz Divina te abraza por fuera y está lista para llenarte por dentro!

»¡Pero la tristeza, el miedo y la desesperación, que aún existen en ti, no permiten que el Amor Divino fluya hacia tu interior!

»¡Abre en ti el amor del alma para hallar el Amor de Dios —y tú misma verás esta Luz Divina—!

»¡Siente esta Luz con las manos de tu corazón espiritual! ¡Tú sabes cómo amar!

»¡La Luz del Amor Divino siempre está lista para sostenerte, tal como si te llevara en Sus Manos!

»¡Esta Luz puede apoyarte, protegerte de los peligros y guiarte!

»¡En Ella descubrirás el propósito de tu vida y el papel que puedes jugar en el escenario del mundo material para el resto de los seres!

»¡Con respecto a ayudar a los demás, se puede brindar mucha ayuda transmitiéndoles amor y cuidado, y revelándoles las etapas de esta cognición, —siempre que su habitáculo corporal siga presente en el mundo de los objetos visibles a la visión ordinaria—!

… ¡Diánte se sintió como un alma libre elevándose en esa Luz que fue revelada a todos por Pitágoras!

—¡El Amor de Dios! ¡Qué felicidad tan grande! —Dijo Diánte que había olvidado hace mucho tiempo cómo ser feliz… ¡Pero ahora, el verdadero Poder del Amor Divino la llenaba!

Pitágoras continuó diciendo:

—¡Báñate en este Mar de Luz! ¡Fíjate, tú como alma —eres ahora libre y similar a la Luz—! ¡Y este puede convertirse en tu futuro si tú misma lo deseas! ¡Puedes aspirar a la Luz y convertirte en un Alma Divina que lleva Amor a quienes viven en la Tierra!

»¡Vive sintiendo este Océano de Amor! ¡Dios te ama, te aprecia, te conduce con Su Poder, te guía!

»¡Si quieres, muy pronto puedes aprender a vivir así para siempre y poner en práctica las sencillas reglas que enseñamos en nuestra Escuela!

»¡Y podrás ayudar a otros a descubrir lo que hoy te fue revelado sólo levemente!

Capítulo cinco:
Sobre los estados emocionales positivos y negativos

Ariadne y Diánte, no se perdieron ni una sola aparición pública de Pitágoras desde entonces.

Además, se les permitió asistir a las charlas que Pitágoras sostenía con los estudiantes seleccionados más prometedores.

… Un día, Ariadne, Diánte, Leonardo y otros estudiantes se reunieron a la orilla de una pequeña bahía al pie de la colina donde se construían los edificios de la Escuela.

Se sentaron sobre unas cómodas piedras planas. Esta sección de la costa estaba protegida por unas rocas de los vientos laterales y de superficie. Formaba como una acogedora terraza con vista al mar. Las rocas fueron traídas y colocadas ahí por los discípulos. Este pequeño anfiteatro natural, en los días con buen tiempo, servía para las conversaciones entre ellos y Pitágoras.

… Se sentaron un rato en silencio, escuchando solo el suave batir de las pequeñas olas y el graznido de las gaviotas.

Entonces, Pitágoras comenzó su disertación:

«Hoy hablé con los residentes de Crotón sobre el papel de los estados emocionales positivos que acompañan a las intenciones correctas.

»Dije, entre otras cosas, que al sintonizarnos —como almas— con buenas obras, invocamos la Ayuda Divina en nuestras intenciones y multiplicamos así el éxito de nuestras acciones por mucho. De esta forma, es posible hacer —con alegría— cualquier buena obra sea grande o pequeña.

»También, es importante entender que —pierden mucho su valor— aquellas obras de bien realizadas en un estado emocional incómodo o molesto. Después de todo, ¡estas emociones negativas reducen significativamente la efectividad de cualquier buena obra!

»Ahora nosotros, Mis queridos amigos, podemos hablar de esto en mayor profundidad.

»Cualquier ejercicio para el cuerpo o para el alma, cualquier trabajo que hagamos, ¡tiene sentido hacerlo en un estado emocional adecuado! Esto aplica por ejemplo a la realización de ejercicios gimnásticos, el estudio de nuevos textos, a los trabajos de construcción, etc. También aplica para las meditaciones.

»Se debe realizar cualquier acción, incluso la más simple, entendiendo que los campos de energía de nuestros estados emocionales se extienden muy por fuera de nosotros e inciden sobre el espacio circundante.

»Por ejemplo, si al cocinar, lo hacemos en el estado emocional adecuado, traerá muchos más beneficios que la misma acción realizada “por inercia” o en un estado emocional negativo.

»Además, si la comida es preparada por ejemplo por una persona irritada, está se llenará de la energía discordante de quien la prepara.

»Por otro lado, lo mejor del alimento no será asimilado si la persona al comer se entrega a las emociones de la codicia por engullir el alimento, o ajetreado traga apresuradamente bocado tras bocado.

»Estos simples ejemplos muestran cómo, una acción cualquiera, realizada en el estado emocional adecuado —asegura el éxito— y realizada en el estado emocional inadecuado —impide la correcta ejecución de las cosas—.

»Me gustaría ahora llamar su atención al hecho de que las personas predeterminan de muchas formas los eventos que les rodean. Al actuar, crean en cada ocasión, una especie de atmosfera separada del universo que les rodea, al llenar su derredor con las variadas energías que le son propias. Y por lo general, ignoran este hecho.

»Y cada pensamiento, cada emoción, cada acción, e incluso cada palabra que se pronuncia, forma parte de esta construcción hecha en el entorno de la persona por y para sí misma —tanto para su presente como para su futuro—.

»También, nuestros estados emocionales afectan la vida de otros seres.

»Por ello, conviene realizar todas nuestras obras con plena conciencia, observando y regulando nuestros estados emocionales a cada momento.

… Pitágoras, guardó silencio por un rato, permitiendo a los discípulos asimilar lo dicho. Luego continuó:

«Las intenciones humanas pueden variar según la calidad y el momento de su implementación.

»Si alguien tiene la intención de comprar aceite o fruta en el mercado, no le será difícil hacer esto. Sin embargo, lo importante será —cómo— la persona hará esto, es decir, si lo hará con alegría y placer, o lo hará como un deber rutinario.

»Es así, que a partir de una multitud de situaciones de este tipo, se forma la vida cotidiana que sustenta la existencia de nuestro cuerpo.

»Por otro lado, en nuestra actividad diaria no debería haber ni excesos ni acciones innecesarias. De lo contrario, la vanidad cotidiana eclipsará lo verdaderamente primordial a realizar.

»¡Después de todo, asumimos metas mucho más trascendentales como personas!

»Por ejemplo, nosotros nos fijamos el Objetivo de hacernos almas similares a los Dioses.

»No deberíamos pues perder el Objetivo primordial de nuestra vida en un sinfín de tareas menores. Si lo logramos, los planes de vida para el día, para el próximo mes, y para los años venideros, se alinean de forma natural y constante en pasos que conducen a ese Objetivo primordial. De esta forma, gradualmente, el hábito de la superación personal conduce a una vida espiritual exitosa, —tanto al devoto como a todos quienes alrededor observan su perfeccionamiento—.

»¡Tal cual un escultor de un bloque de mármol crea una hermosa escultura eliminando gradualmente el exceso y puliendo luego la forma resultante, una persona —en cooperación con los Dioses— puede transformarse a sí misma como alma, acercándose al Objetivo primordial que ella misma se propuso!

»Pero si nos distraemos del Objetivo primordial en un sinfín de pequeños asuntos momentáneos, entonces no podremos alcanzar ese Objetivo.

»Cada día puede iniciarse de manera tal que uno pueda fácilmente cumplir con todas sus intenciones. ¡Afinándose a sí mismo tal cual un instrumento musical se afina hasta lograr un sonido perfecto!

»¡Tal cual una lira puede afinarse de acuerdo con la armonía musical, —una persona puede afinarse en los estados de la Luz Divina y el Fuego Creativo—!

»¡Si logamos hacer esto, la inspiración proveniente de los Dioses llenará cada hora de nuestras vidas!

… Pitágoras, volvió a hacer una pausa. Un silencio transparente envolvió a Pitágoras y a Sus discípulos en la orilla.

Y Ariadne, en la suave Luz inmaterial comenzó a distinguir hermosos Rostros y Manos. Ahí se dio cuenta que las Almas Divinas se habían acercado…

Pitágoras, empezó a hablar de nuevo:

«¡El alma puede permanecer en silencio o resonar en sintonía con las Almas Divinas!

»¡El silencio es muy importante! Permite armonizar el espacio que en cada momento rodea a cada alma.

»El silencio también permite al alma unirse con lo Divino.

»Aquí, hay una lira. Cuando no emite sonido, parece contener todos los sonidos posibles en un hermoso silencio.

»Al un intérprete habilidoso tocar las cuerdas, puede extraer de ella melodías asombrosas de gran belleza.

»¡Así, nosotros también podemos con cualquiera de nuestras acciones, traer desde el silencio, Armonía y Belleza al Universo!

»¡Cuando las intenciones del alma se iluminan con nuestra inspiración, —se pueden realizar fácilmente—!

»Pero cuando en el día que nos espera vemos solo trabajo duro y obstáculos insuperables, ¡la suerte de seguro no nos acompañará!

»Incluso, hay veces en que se puede pensar que la acción es completamente imposible…

»En tales ocasiones, estos pensamientos y emociones inhiben y disminuyen la fuerza que debería haberse reunido para la implementación del plan.

»Más, si nos “sintonizamos” con el gozo del trabajo, con la fuerza del alma que supera los obstáculos, y con el amor y la inspiración, —tanto en nuestras tareas como almas como en nuestros asuntos terrenos cotidianos—, atraeremos de esta forma la buena fortuna a nuestras vidas.

»¡Y, si nuestras intenciones no se contradicen con las Intenciones Divinas, —ciertamente se realizarán—!

»Más si en algún lugar cometimos un error en nuestra labor y fracasamos, debemos también aceptarlo con alegría —como una lección enseñada por los Dioses—.

»… ¡Dejemos que la alegría llene de vitalidad tanto nuestro cuerpo como nuestra alma!

»¡Más la alegría no es el único estado emocional que podemos ejercitar… el amor, la paz y la buena voluntad hacia los demás —multiplican y fortalecen también la armonía que traemos al mundo—! ¡Tales pensamientos y emociones en uno activan el poder del alma y brindan energía para alcanzar los resultados!

»También, debemos tener presente que no tiene sentido invertir fuerza e inspiración en intenciones mal concebidas.

»Nuestras intenciones deben nutrirse adecuadamente en el silencio y en coordinación con las Intenciones Divinas. ¡Cada uno de nosotros debe captar esto!

»¡La cumbre de esto es cuando el cuerpo humano se convierte en instrumento de la Omnipotencia, el Amor y la Sabiduría Divinas!

»… Hay dos corrientes en la dinámica de la Creación, una fluye hacia la Perfección, y la otra fluye en dirección a la degradación, el declive y la muerte. Es importante que el humano se incluya en la corriente ascendente de las almas en desarrollo y logre sentir que los Dioses están prestos para apoyarle y ayudarle en ello.

»Esto es fácil de sentir, por ejemplo, en uno de los ejercicios más simples que podemos practicar todas las mañanas:

»¡Levantémonos y sintamos que estamos rodeados por todos lados de un universo maravilloso —la Creación Divina—! ¡Y enviemos amor a absolutamente todo lo que hay en Él!

»Sintamos cada uno en sí mismo, el espacio del corazón espiritual donde nace el amor, y enviemos este estado emocional hacia adelante.

»Sintamos que al más derramar nuestro amor, más nos llenamos del Amor Divino, —esa Fuerza que fluye hacia el corazón espiritual desde atrás, desde las Profundidades—.

»Y en nuestra ofrenda de amor, desaparecemos en este Río de Luz Divina que fluye a través de nuestros cuerpos, sanándolos y transformándolos.

»¡Esta es una vía para entrar en el mundo Divino! ¡En este mundo podemos convivir con las Almas Divinas! ¡Y de Ellas, aprender a ofrendar aún más Amor!

»… Repetimos este ejercicio en todas las direcciones, a la derecha, atrás, izquierda, arriba y abajo.

»Al hacer esto, realmente podemos alcanzar la cognición de cómo un alma que ofrenda amor puro y desinteresado entra en el espacio donde moran las Almas Divinas.

»Y podemos aprender —a través de nuestros esfuerzos de ofrendar amor— a fusionarnos con las Corrientes de la Ternura del Creador, Quien silenciosa y tiernamente lleva Amor a la Creación.

»¡Luego, podremos aprender a entrar en la Unión con el Gran Poder de la Luz Divina, y más tarde, —con el Fuego Divino Creativo—!

»¡Entonces, cualquier intención del alma será llevada a cabo por el Poder del Amor Universal del Creador!

Capítulo seis:
Sanación del niño

Pasado un tiempo, Diánte pidió permiso en la Escuela de Pitágoras para permanecer en el recinto por varios días, solicitud que le fue concedida.

Ariadne también estuvo de acuerdo con esto por supuesto. ¡Ella misma no quería separarse del gran Sabio ni por un minuto! Más Pitágoras le sugirió que sería mejor que residiera en su casa de momento, y que si era posible la acondicionara para recibir a los invitados de la Escuela que pronto llegarían. Hasta ahora, solo una de las residencias de la Escuela había sido terminada y era bastante difícil acomodar a todos allí. Por ello es que quienes residían en el área pasaban el día en la Escuela, más por la noche volvían a sus casas.

* * *

Un día, Ariadne volvía a casa diariamente por la ruta habitual permaneciendo al mismo tiempo en ese espacio de Luz en el cual —el propio Pitágoras vivía, desde donde les hablaba, y en el cual les enseñaba a permanecer—.

El sol poniente coloreaba los objetos alrededor con un cálido resplandor dorado, haciendo que todo fuera tan hermoso que hasta parecía un poco irreal.

¡Ella por supuesto había presenciado hermosas puestas de sol, más nunca antes había sentido tanta dicha por la armonía y la belleza de la naturaleza!

¡Es como si el mundo entero se hubiera transformado a partir de los cambios que, gracias a las lecciones iniciales de Pitágoras tenían lugar en ella! ¡Comenzaba a sentir todo hermoso, lleno de alegría y de belleza! Para ella la vida tenía ahora un propósito y un significado. ¡Le parecía que la felicidad salpicaba y se esparcía por todos lados, y que podía ella tomarla a puñados de su propio corazón y esparcirla como semillas de amor, o irradiar todo a su alrededor como el sol lo hace! ¡Tenía la sensación de que le habían crecido alas en la espalda y que tan solo con un leve impulso podía despegar y volar por la superficie de la Tierra!

Y cuando recordaba a Pitágoras, veía Su rostro hecho de Luz. Es decir, no era la típica imagen que surgía al recordar a otra persona. ¡Era un rostro vivo, móvil, luminoso! Y la mirada de Pitágoras penetraba en el alma y en cada emoción y cada pensamiento de Ariadne…

«¡Esto ya es demasiado! ¡Es como una especie de obsesión!» —pensó Ariadne y justo en ese momento, el rostro de Pitágoras desapareció de su percepción, como si Él no se atreviera a inmiscuirse en su vida si ella así no lo quería. Al unísono, el mundo pareció volverse gris… O acaso… ¿fue tan solo una nube que había velado el Sol?

«¡Lo siento! ¡Me gusta cuando estás cerca! ¡Pero es tan inusual, tan inesperado!…» —dijo mentalmente Ariadne. De nuevo el Sol iluminó todo alrededor con su resplandor dorado y Ariadne se llenó nuevamente de Paz y de Amor.

* * *

Al día siguiente, Ferenike volvió a visitar a Ariadne:

—¿No prometiste hablarme de Pitágoras? ¿Es porque has asistido a Sus discursos todos estos días que tú y yo no nos hemos visto?

—¡Pues sí!

—¿Y qué piensas de Él?

—No sé cómo decírtelo… Ante Él, parece que me sumerjo en un mar de Luz… ¡Y Su discurso es como música que penetra hasta lo más profundo de mi alma! ¡Habla de las cosas más significativas para todos nosotros!

—¿Te enamoraste de Él o qué? ¡Después de todo, dicen que es tan hermoso como Apolo descendido del Cielo! Y sin embargo se dice que tiene muchos años ya, que ha visitado países lejanos, y que estudió varias enseñanzas. ¡Incluso la gente piensa que está dotado de la vida eterna de los Dioses! ¿Será todo esto verdad o ficción?

—¿Vas a dejarme que te cuente de Él Ferenike o prefieres contármelo todo tú misma? —dijo Ariadne con una sonrisa y continuó—. Igualmente creo saber qué noticia te hará perder el habla. ¡Allí me encontré con mi amigo de la infancia Leonardo quien es uno de los alumnos más cercanos de Pitágoras!

—¡Ah! Dime ya mismo, ¿de cuál de ellos estás enamorada? ¡Estás tan felizmente radiante que no puedo apartar mis ojos de ti!

—¿Enamorada?… No amiga. ¡Esta felicidad es algo completamente diferente! ¡Está más allá de este mundo! ¡Te lleva al Mundo Divino! ¡Ahora amo toda la Creación… flores, árboles, montañas, el mar con sus olas esmeralda, las gaviotas volando sobre las aguas! ¡Amo tanto a Leonardo como a sus compañeros de la escuela pitagórica! ¡Amo a Pitágoras, Quien me reveló toda esta increíble felicidad de vida y la posibilidad del perfeccionamiento del alma humana!

… Ariadne comenzó a contarle a Ferenike acerca de las cosas más importantes que había entendido y aprendido en las últimas semanas, y que habían cambiado toda su vida…

Pero a decir verdad, Ferenike estaba más interesada en los detalles pícaros de la relación de Ariadne con Leonardo: ¿Ya le había Leonardo declarado su amor?… ¿Se estaban besando?…

* * *

En ese momento, afuera se comenzó a escuchar un ruido y exclamaciones de la multitud. Varios carros tirados por caballos pasaban por la calle frente a la casa de Ariadne. Los conductores borrachos vociferaban victorias y demás… Pasaron velozmente y con estruendo hasta que en su retirada el ruido de los carros y el relinchar de los caballos se apagaba…

Pero entonces, las exclamaciones entusiastas de la multitud dieron paso a gritos de miedo.

—¡Algo pasó Ferenike, vamos a ver, tal vez podamos ayudar! —dijo Ariadne levantándose inmediatamente y caminando rápidamente por el jardín hacia la puerta.

Ferenike corrió tras ella tratando de evitar que su amiga fuera:

—¡Dijiste que dejaste ir a todos tus esclavos! ¡Si corremos peligro, ¿quién nos protegerá?!

… Casi frente a la puerta de la casa, la gente se apiñaba alrededor de un niño de unos diez o doce años que había sido atropellado por uno de los carros…

Estaba gravemente herido, obviamente tenía muchas fracturas y el niño estaba inconsciente.

—¡Ya hemos mandado a notificar a un médico, pero mover al niño lejos en este estado no es lo más recomendable!

Ariadne sugirió entonces:

—¡Llevémoslo a mi casa que está justo aquí!

Cuatro hombres colocaron al niño sobre una manta y lo llevaron hasta la casa de Ariadne. Le acomodaron sobre un sofá en una habitación y viendo que no había más nada por hacer, se marcharon…

Ferenike alterada se lamentaba:

—¿Qué vamos a hacer con este niño? ¿Y qué pasa si el médico no puede ayudarle y el niño muere? ¡Ni siquiera sabemos quiénes son sus padres! ¡Y el bribón que atropelló al niño, ni siquiera se detuvo!

… Ariadne, apenas si escuchaba a su amiga. La pregunta de qué hacer se la dirigía en ese mismo instante a Pitágoras, —a esa imagen luminosa de Él que ella podía ver—.

…. Pitágoras se presentó en la casa minutos después. Ariadne no se atrevió a preguntarle cómo es que se las había arreglado para llegar tan rápido: ¿fueron los Dioses quienes le advirtieron de antemano, o había otras formas de controlar el espacio y el tiempo?

Pitágoras inundó todo el espacio con Su tierna calma:

—¿Qué ha pasado Ariadne? ¿Necesitas de Mi ayuda?

… Ariadne, señaló el sofá donde habían colocado el cuerpo lisiado del niño:

—Fue atropellado por un carro…

—¡Bueno amigas, ya cálmense, vayan al jardín o siéntense por ahí, y no tengan más miedo, ansiedad o pensamientos de dolor y muerte! ¡Todo estará bien!

Ariadne y Ferenike se sentaron en silencio en el rincón más alejado de la habitación.

Durante un rato, Pitágoras se dedicó a sanar el cuerpo mutilado del niño, volviendo los huesos fracturados a su posición original.

Cuando terminó, se acercó a las amigas y dirigiéndose a Ariadne le dijo:

—¡Vivirá y va a estar bien! ¡Y no quedará lisiado! Debe dormir hasta mañana. Pero ya que participaste en su salvación, ¡tendrás que también participar un poco en su destino! ¡Y Yo también debo hacer lo Mío!

Pitágoras acarició suavemente el cabello de Ariadne y continuó:

»¡Y no te preocupes —todo esto es para bien—! ¡Me alegro mucho que me hayas pensado y hayas logrado llamarme!

… Luego, se volvió hacia Ferenike, quien aún no podía recuperarse de los milagros que habían sucedido ante sus ojos:

»¡Me alegro de conocerte Ferenike! ¡Tal vez podrías aprender a controlar ese fuego que arde en ti con tanta intensidad y pasión!

»Además, mi querida parlanchina, por favor no le cuentes a nadie los detalles de lo que pasó aquí hoy. De lo contrario, nuestra Escuela se convertirá en lugar de peregrinaje para todos los enfermos. ¡Y ahora debemos dedicarnos a curar no los cuerpos, sino las almas de las personas! ¡Debemos enseñarles a crear y preservar la armonía en sus vidas para que no haya lugar para la enfermedad!

* * *

Pasado un rato, el médico llegó a casa de Ariadne cuando Pitágoras ya no estaba. ¡Sudaba por el calor del día y se quejaba maldiciendo el clima y el niño —quien al final moriría de todos modos—!

Ariadne le recibió con las siguientes palabras:

—¡Gracias y perdón por las molestias! Pero el niño simplemente se desmayó. ¡La gente temía que tuviera alguna fractura pero él se encuentra bien! ¡Su ayuda no es realmente necesaria!

… Cuando el médico supo por Ariadne que el niño tan solo había perdido el conocimiento y recibido algunos moretones, se enfureció tanto que solo pudo calmarse cuando Ariadne le dio una buena propina por sus molestias.

Capitulo siete:
Sobre el don de la Verdad

El niño, Nikos, después de haber sido curado por Pitágoras, comenzó a frecuentar la casa de Ariadne. Y Ariadne y Diánte comenzaron a enseñarle a escribir y a contar.

Pronto, otros niños se unieron a Nikos y ahora se les dedicaba un tiempo especial a todos ellos. ¡Fue una experiencia maravillosa poder transmitir conocimiento a otras personas!

Las clases en la Escuela para los adultos también adquirieron nuevas dimensiones.

La comunidad de los estudiantes espirituales y las personas de ideas afines a Pitágoras crecía gradualmente.

Ahora no solo el propio Pitágoras impartía las lecciones y conferencias, sino también sus alumnos más avanzados. Aquellos quienes habían aprendido lo suficiente ahora explicaban a los principiantes los mandamientos éticos y las normas para una vida armoniosa según las posibilidades de cada persona. Esto ayudó a muchos a acceder a una nueva vida, —la vida de la comunidad pitagórica—.

¡Fue genial para Ariadne sentirse parte de la —Unidad espiritual— de quienes se esfuerzan por vivir en el amor, en la pureza, y en armonía con las Leyes Divinas del Universo!

La construcción de los edificios de la Escuela continuaba.

Algunos estudiantes avanzados habían empezado a dar discursos en otras ciudades y en pequeños asentamientos cercanos. Le hablaban a la gente de lo que aprendían de Pitágoras y también acerca de la Escuela. Entre ellos estaba Theo, un amigo de Leonardos.

Más después de su primer discurso en las afueras, Theo regresó muy molesto.

Se sentó solo junto al mar. Pero en ese momento la belleza, la paz y la grandeza que le rodeaban no le reconfortaban.

Ariadne, pudo captar esto y decidió acercarse.

Se quedó atrás de él permitiendo que una suave corriente de luz de amor sincero fluyera a través de su cuerpo y se extendiera por la inmensidad. ¡Las olas azules claras del mar, la arena dorada, el sol…! La armonía y la belleza presentes en el aire transparente se combinaban ahora con la caricia del alma.

Theo sintió su tierna presencia y volviéndose hacia ella le dijo:

—¿Has venido a consolarme hermosa Ariadne? Te lo agradezco, pero no merezco ni tu ayuda ni tu simpatía… No soy digno de ser alumno de Pitágoras, no he logrado cumplir con mi tarea…

—¿Pero qué pasó?

—Tenía tantas ganas de contarle a todas esas personas acerca del Conocimiento real, más dije todo de manera tal que solo generé hostilidad en ellos. No pudieron entender mis palabras. ¡La gente resentía todo lo que quería transmitirles! Me arrojaron piedras, frutas podridas, tierra y barro… Estas personas ridiculizaron la Verdad, ¡y yo fui la razón!

»¡Pero antes de esto, ya yo había hablado frente a los alumnos nuevos de la Escuela! ¡Y todo salió muy bien! Y estaba seguro de que mis charlas con personas desconocidas, aunque aún ellas no pensaran en Dios o en la virtud, serían igualmente exitosas.

»Les hablé de la necesidad de esforzarse no por la fama, ni los placeres, las riquezas, o la acumulación de poder en esta corta vida terrena, ¡sino por la perfección del alma! Pero apenas si me escucharon. ¡No estaban interesados \x{200b}\x{200b}en nada de lo que les decía!… Y cuando comencé a hablarles de sus falsas creencias… muchos se llenaron de odio hacia mí por denunciar a sus falsos “dioses” y hablar de la futilidad y la criminalidad de los sacrificios sangrientos que se ofrecen en los altares.

… En ese momento, el propio Pitágoras se acercó a ellos. Vestía ropas sencillas de lino blanco. Sus movimientos eran suaves. Su mirada estaba llena de tal comprensión que inmediatamente quedó claro que no había necesidad de contarle lo que había sucedido, ¡Él ya lo sabía todo! Su calma y benevolencia eran especiales: como si un enorme, invisible, y bastante tangible campo de Paz Transparente rodeara Su cuerpo y a quienes estaban cerca. Él llenaba el espacio a Su alrededor consigo mismo.

Pitágoras dijo:

—No te enfades Theo, cuéntale a todos hoy lo que te pasó. Así tus errores ayudarán a muchos a tener más cuidado al hablar con la gente. ¡Y será beneficioso para todos! ¡Dejemos que esto se convierta en el tema principal de nuestra conversación comunitaria del día de hoy!

»¡Entiende lo importante que es esto y, sin vergüenza, cuenta todo lo que pasó!

—Sí, hoy entendí claramente que al hablar frente a la gente, es necesario tener presente no solo lo hermoso y perfecto del Conocimiento mientras lo describimos, sino también —ver, sentir y comprender a todos quienes escuchan—. Y si sientes sus pensamientos, puedes entonces hablar con ellos sobre lo bueno en un idioma que les sea comprensible. Y a la vez —dejar en silencio lo que aún no les resultará claro—. Me di cuenta de que es necesario cultivar el conocimiento de las otras personas de forma paulatina, más bien cautivándolas, en vez de a través de la denuncia y la crítica.

… Pitágoras abrazó a Theo de forma alentadora.

—¡Entendiste todo correctamente, amigo mío! ¡¿Vamos?!

… Pitágoras, Theo y Ariadne subieron hasta el Templo del Amor, ya erigido en la colina donde a menudo tenían lugar muchas conversaciones entre Pitágoras y sus discípulos, mientras esperaban se completara la construcción del gran anfiteatro para espectáculos que serviría también para esto.

Era un edificio redondo, blanco como la nieve, con una columnata a lo largo de toda su circunferencia que sostenía la cúpula. El interior del templo estaba dividido por cuatro puertas dobles muy anchas. Cuando hacía buen tiempo, estas puertas se abrían y todo el interior del templo se llenaba de luz y una sensación de amplitud. Las paredes apenas si se percibían. En tiempo frío o ventoso, se cerraban las puertas y se encendían las lámparas, permitiendo la Expansión inmaterial de la Luz y el Silencio.

A este templo uno podía retirarse para meditar o para conversar con las Almas Divinas. Aquí, a menudo tenían lugar las iniciaciones de nuevos discípulos, y el propio Pitágoras solía impartir sus lecciones.

… Cuando los estudiantes del último año se reunieron, Theo contó en detalle sobre su viaje y su actuación fallida frente a la gente.

Pitágoras agregó:

«Cometiste otro error, amigo mío…

»Cuando denunciabas indignado a los “dioses inventados” por esa gente, la Luz de la Verdad que querías transmitir a quienes te escuchaban se oscureció por tus emociones de condena y de ira. No notaste esto en ti mismo, considerando tu indignación por la ignorancia y la crueldad de esas personas como justa.

»El discurso de un acusador a veces corresponde cuando se castiga a los villanos, ¡pero incluso entonces, no debería haber odio en este!

»Resultaste estar sujeto a tu pasión y no prestaste atención al hecho de que habías perdido la armonía en ti mismo. Más cualquier emoción negativa genera una respuesta en el espacio tanto como cualquier otra emoción positiva.

»Tu enojo por sus rituales primitivos y sus crueles “sacrificios” les ofendió. Así, tu indignación evocó indignación en respuesta, y no añadió nada de compasión por los animales inocentes cuya sangre mancha los altares. Como resultado, no lograste despertar simpatía y comprensión en esas personas, cuando podrías haber despertado lo correcto en ellos.

»Y las personas que te escuchaban percibieron todo esto como odio y desprecio por ellos y por todo en lo que ellos creen y adoran. Tomaron esto como una condena hacia sus creencias, las cuales ellos honran como justas.

»¡Pero ellos aún no conocen nada diferente a lo que practican!… Y el conocimiento que estabas tratando de transmitirles, por lo general, no penetra inmediatamente en la mente y alma de los demás por el simple hecho de hablarles. El conocimiento llega gradualmente, comenzando con la confianza y luego a través de la experiencia personal.

»Has observado ya muchas veces Theo, que es posible controlar el estado de ánimo de los oyentes, dirigiendo su entusiasmo, deseos u odio en una dirección determinada para lograr el resultado deseado. ¡Pero no debemos reprimir la voluntad de las personas ni siquiera por el bien de los buenos propósitos! ¡Es necesario despertar poco a poco la conciencia, la bondad y la justicia en las almas! Tú —inconsciente y muy descuidadamente— despertaste emociones bajas en ellos. Y a cambio, esas emociones luego fueron redirigidas hacia ti. A través de esto, ellos te mostraron tus errores.

»Lamentablemente, es mucho más fácil entusiasmar a una multitud a través de las emociones bajas fuertes como el miedo, la ira o el ansia por los bienes materiales. Es como empujar una piedra desde una montaña que al caer provoca tan solo el caos. Los oradores a veces manipulan a las personas a través de estas emociones induciéndoles a campañas militares prometiéndoles un rico botín, o hablando de la necesidad de lanzar un ataque preventivo para evitar el derramamiento de sangre en su propio territorio…

»¡Lo vergonzoso que es usar esta habilidad para convencer a otros para esto —no necesita explicación—!

»Es necesario elevar gradualmente a los oyentes a la percepción del Conocimiento verdaderamente sabio y recto. Esto es similar a la forma en que se erige un templo, es decir, paso a paso y piedra por piedra.

»Pero hay que ser especialmente perspicaz cuando hablamos de cuestiones de fe. Sí, no es fácil cambiar los puntos de vista de las personas, despertar en ellos la capacidad de pensar y discernir, encender en las almas el amor y la lucha por la Verdad, y además, hacer esto —sin violencia contra las mentes y las almas—.

»No es correcto exponer a las personas irracionales la totalidad del Conocimiento sobre el Orden Mundial Divino en una sola pasada.

»Si a una persona que posee algo de fuerza pero que aún no ha adquirido la capacidad de comprender —se le critican sus creencias— esto no provocará más que odio en ella y puede resultar en acciones agresivas y emociones maliciosas. Tal persona intentará vengarse de “quien ofendió a sus dioses”… Y esto complicará su destino y puede conducir a eventos muy tristes.

»Si la fe de una persona ingenua —en una “deidad” incluso ficticia— se basa en las emociones del amor, entonces, denunciar, criticar cruelmente, o ridiculizar lo que esa persona adora, puede destruir el amor en ella y causarle un dolor innecesario.

»¡Por eso es que debemos ser muy cuidadosos cuando le decimos a las personas las Verdades Más Elevadas mientras estas aún no pueden percibirlas en su totalidad!

»Recordemos la regla: “¡No violes la Armonía del Todo!”

»Presionar por la fuerza a una persona para que se dirija hacia la Luz —solo causa resistencia en ella—. Y en lugar de esforzarse por el amor, consumirá su energía en oponerse a la Verdad.

»¡Cuántas cosas muy importantes se dijeron hoy gracias a Theo!

»¡Démosle las gracias, porque poder hablar sincera y abiertamente de nuestros errores y fracasos —es una gran victoria en el Camino espiritual—!

»Más debo continuar para que todos y no solo Theo comprendan que los fracasos no deben detenernos. Al contrario, ¡deben hacernos más sabios!

»No importa lo difícil que sea contarle a la gente acerca de la Verdad, ¡aún debemos hacerlo! ¡Esto es importante! ¡Para esto es que estudiamos, para esto es que nuestra Escuela existirá por siglos! ¡Haremos esto incluso no estando en nuestros cuerpos materiales, cuando por el Resplandor de Nosotros como Almas Divinas, guiemos a Nuestros seguidores!

»Después de todo, han habido muchas civilizaciones antes en este planeta… ¡Algunas se desarrollaron, mientras que otras se degradaron cuando la presunción y la lujuria por el poder de sus gobernantes prevalecieron por sobre la modestia y la benevolencia! Y así los pueblos sometidos a estos gobernantes estuvieron sumidos en la ignorancia durante muchos siglos.

»En Egipto, vi muchas pruebas de los logros de la civilización Atlante y leí algunos registros sobre las razones de su desaparición. Y la conclusión fue clara para mí.

»¡Debemos esforzarnos en crear una vida para toda la comunidad humana basada en las Leyes Divinas de la Armonía, la Paz y la Prosperidad!

»Hay conceptos simples de bondad y justicia que todas las personas pueden comprender. Por ejemplo, ninguna madre y ningún padre quieren sufrimiento, agonía o muerte para sus hijos en una guerra sangrienta… ¡Todos quieren felicidad, paz, amor, y prosperidad! Y las personas comprenden que esto que tanto desean, puede surgir en la comunidad humana solo cuando todos lleven en sí mismos la virtud y la armonía, y vivan poniéndolas en práctica.

»Pero sin embargo, la historia de la humanidad en los últimos siglos está escrita en una crónica sangrienta de victorias y derrotas. ¡Lo que es realmente monstruoso! ¡Y esto la gente lo considera como… —la norma—! ¡Y muchas personas incluso se enorgullecen de aquello por lo que deberían avergonzarse!

»Los sacerdotes de varios cultos justifican esto incluso con leyendas donde supuestamente hasta los “dioses” están en guerra entre sí… ¡La gente olvida hasta qué punto la historia real ha sido reemplazada por relatos de un panteón de “deidades”… de cualidades dudosas!

»¡Y esto fue hecho deliberadamente por los gobernantes en aras de gobernar sobre las poblaciones! ¡Durante siglos, les han atribuido a los “dioses” las cualidades humanas básicas! ¡Así es como crearon falsos mitos, nombrando “dioses” a quienes conservaban el poder en esa sociedad! Y esto sirvió de excusa para exacerbar los vicios en estas sociedades humanas, ya que supuestamente hasta los “habitantes del Olimpo” no están exentos de tales vicios…

»Pero todas las leyendas de este tipo son solo ecos de la caída de esas almas que usan su poder para dominar a los demás…

»Esto fue lo que sucedió en la Atlántida. Enormes conocimientos y habilidades se subordinaron a la naturaleza humana inferior y se degradaron hasta el nivel de la magia negra. Y esto llevó a la tragedia y a la gran catástrofe de la Atlántida, acompañada con inundaciones y destrucción en todo el planeta.

»¡Para que esto no se repita en la historia de la Tierra, es importante para nosotros ilustrar a la gente sobre las Leyes del Universo y predicarles acerca del amor y la virtud!

»Poco a poco despertaremos en las personas el deseo de vivir en una sociedad armoniosa y creativa, basada no en el egoísmo, el ansia de poder y la búsqueda de ganancias, sino en la benevolencia y el amor.

»¿Es esto posible? ¡Sí, es posible!

»Las menciones a tales civilizaciones del pasado también están contenidas en manuscritos antiguos que vi en Egipto y Babilonia. Algunos registros son tan antiguos que los sacerdotes ya no pueden leerlos, porque los idiomas y la escritura secreta de esos pueblos se perdieron en el tiempo.

»Pero quienes se dirigen a la Luz tienen la oportunidad de recibir el Conocimiento directamente del Tesoro del Espíritu. Ahí, el Conocimiento Superior se conserva y es indestructible, —no se pierde—. Sus Guardianes y Dadores son Almas Divinas que han alcanzado la Unidad en la Omnipresencia Divina. Y el acceso a este Conocimiento, se adquiere a medida que uno se purifica y se desarrolla como alma.

»¡Solo el amor y la sabiduría que han crecido en el alma, abren para los ascetas cada siguiente página de ese Tesoro sin fin del Conocimiento Más Elevado!

»A esto es a lo que continuaremos dedicando nuestro tiempo en los entrenamientos.

»¡Y me gustaría que el comportamiento, las palabras e incluso los pensamientos de cada uno de nosotros —sea un modelo para todas las personas—!

»Incluso una pequeña partícula, por sus cambios, afecta al Todo, al Universo entero.

»Ahora mis queridos amigos, me gustaría que ustedes sientan cómo todo en el Universo está interconectado con cada uno de nosotros.

»El estado de cada alma, sus emociones, sus pensamientos, y sus acciones, desde las más insignificantes hasta incluso las intenciones antes de cualquier acción ¡es del todo muy significativo!

»¡Y cada uno de nosotros es responsable de la contribución que hace —con su vida— al desarrollo de todo en el Infinito del Todo!

»¡Y esto sucede a cada instante!

»Es como una melodía que resulta del sonido de muchos instrumentos.

»Así, cada uno de nosotros puede traer conscientemente —armonía y coherencia— en vez de disonancia al Proceso Evolutivo.

»Si una persona logra la Unión con la Luz del Mundo Divino, incluso el mero hecho de Su vida, el mero estado de Quien ha alcanzado la Unidad, ya cambia el espacio que Le rodea y sirve de ejemplo a las personas, aunque tal persona no enseñe específicamente nada a nadie.

»¡Pero quien ha recibido el Conocimiento y la Luz siente la necesidad natural de compartir lo que posee!

»Cuando lo Divino se vuelve Uno con las almas que lo han alcanzado, ¡este asombroso estado de dicha de las Almas Brillantes —afecta poderosamente al Universo entero—! ¡Y el Conocimiento revelado a tales Devotos, luego sabiamente lo otorgan Ellos a quienes lo necesitan en un momento dado!

… Pitágoras se quedó en silencio. Luego tomó la lira y se produjo una hermosa melodía bajo los ligeros toques de Sus dedos. La comprensión de la Verdad descendió en la meditación en la que se sumergieron todos quienes escuchaban a Pitágoras.

La música se detuvo. ¡Y solo permaneció el Silencio en el que se daba el Amor y la realización de Dios!

Capítulo ocho:
La danza de Diánte

Ariadne y Leonardos se detuvieron en un punto específico de la cerca que recorría todo el perímetro de la Escuela y que la circundaba de cipreses y arbustos densamente florecidos. Estaban conversando. Pitágoras le había dicho ayer a Leonardos que hoy aparecería un nuevo postulante y le pidió que lo recibiera. —¿Siempre sabe cuando las almas puras buscan ayuda? —Preguntó Ariadne.

—¡Sí! Pero esto también puede ser una prueba de discernimiento para mí. ¡Después de todo, cuántos curiosos ociosos deslumbrados por las maravillas que se dicen de Pitágoras se sienten atraídos hasta aquí!

… Pronto, se les acercó un alto joven moreno.

—¿Está por aquí la Escuela del gran Pitágoras?

—¿Quién te habló de una escuela o de Pitágoras? —Preguntó Leonardos.

—¡Escuché hablar a un joven llamado Theo! Por eso quise visitar la escuela. ¡Es un orador excepcional! Nunca antes había visto yo nada parecido. ¡Su discurso fue rechazado por el público, intentaron ahogar sus palabras a los gritos, le arrojaron frutas podridas… pero aun así, prosiguió absolutamente seguro de que sabía lo que decía! ¡Y dijo tantas cosas nuevas sobre los dioses que sentí la necesidad de ver y escuchar por mí mismo a su maestro! ¿Será esto posible?

—Sí, mañana Pitágoras hablará con los habitantes de Crotone. ¡Puedes venir!

—¡Bueno, pero no conozco a nadie por aquí! Tal vez puedan indicarme dónde un viajero no demasiado rico pueda pasar la noche. Aquí probablemente las tabernas son muy ruidosas y beber vino en ellas de lo más natural. ¿Será que puedo pernoctar en la Escuela? Mi nombre es Kondratos.

—Te llevaré a casa de uno de nuestros amigos. Allí se te brindará un hospedaje digno. ¡Me contenta Kondratos que hayas recorrido un largo camino para venir a aprender! ¡Hoy en día, no muchas personas emprenden viaje con un objetivo tan elevado!

»¡Algún día las palabras de Pitágoras se convertirán en lecciones para muchas personas! Algunos utilizarán tan sólo los conocimientos matemáticos, otros las leyes de la armonía musical y otros la “sección áurea” en la arquitectura. ¡Pero habrá quienes irán más allá!

»¡Todos nosotros, Theo incluido, recién estamos tratando de dar con las palabras correctas para transmitir este gran conocimiento a la gente!

»¡Vamos querido viajero!

»¡Ariadne! ¡Te veo mañana en el discurso de Pitágoras!

* * *

Al día siguiente, temprano en la mañana, Ferenike llegó a casa de Ariadne en una confusión de pensamientos y emociones.

—¡Ariadne querida, necesito hablar contigo! ¡Sin él, simplemente moriré o me volveré loca!

—¡Por supuesto, Ferenike! Vamos a sentarnos junto a la fuente en el jardín. ¡El silencio, la belleza de los árboles en flor y el suave susurro del agua, te ayudarán a calmarte!

—¡No, no! ¡Ahora nada puede calmarme o consolarme! ¡Debo contarte sobre esto!

»¡Mi Caterio, me abandona! ¿Puedes imaginarlo? ¡Se casa con otra! ¿Cómo puede ser?

»¡Menuda sabandija! ¡Me dijo que todo había terminado entre nosotros! ¡Me dice que él se siente mejor conmigo, pero que se va a casar con una mujer adinerada!

»¡Qué traición! ¡Qué bajeza! ¡Atreverse a traicionarme tan despreciablemente!

»Las bellas, adorables y humildes doncellas quedan deslumbradas con los halagos de tales hombres y por supuesto se entregan por completo a estos ingratos… ¡Y los muy viles se casan luego con las chicas nobles y ricas! ¡Qué traición!

»¡Resulta que solo estaba jugando conmigo! ¡Y dijo que me amaba!

»¡Ahora tal vez, necesito también yo hacer mis votos y convertirme en pitagórica —y no pensar más en la felicidad vana de este mundo—!

—¡Ferenike, ¿de qué estás hablando?! ¡Tu mente probablemente esté nublada por la tormenta de tus emociones!

»¡La vida no es en absoluto lo que imaginamos cuando estamos molestos o enojados! ¡Estás demasiado agitada y piensas hoy con resentimiento!

»¿De verdad piensas que solo los infelices, los aparentemente poco atractivos, los ofendidos o los pobres son quienes buscan refugio en el Camino espiritual?

»Todo lo contrario. Por regla general, vienen a Pitágoras quienes ya lo han logrado todo en la vida terrena y buscan un sentido más elevado de ser. Recientemente, se le acercó un sabio y sanador, que ya tiene muchos años y es mayor que el propio Pitágoras. Le pidió permiso para convertirse en Su discípulo. ¡Y Pitágoras le enseñó para que él pudiera iniciar a sus alumnos en su país! Por supuesto, todavía no mucha gente conoce la Escuela Pitagórica. ¡Pero llegará el momento en que la gente de todo el mundo aprenderá de las Enseñanzas de Pitágoras!

»¡Ahora, trata de calmar tu indignación y tranquilízate, respira profundo, admira el correr del agua —y escúchame—!

»¡Pitágoras nos enseña a dominarnos de inmediato cuando se precipita en nosotros una tormenta de emociones destructivas!

»¡Ahora trata de ver todo lo que te sucede como si fuera desde afuera! ¡Y verás esto como una bendición, no como una desgracia!

»Mira por ejemplo que si tu admirador se casara contigo ahora pero luego comenzara a descuidarte, ¿qué sería de ti? ¡Sería todo mucho peor! ¿No?

»¿Y no estás cansada ya de todo el tiempo, día y noche, saturarte de placeres carnales, vino y golosinas? ¡Todas estas gratificaciones son tan breves y pasajeras! ¿Nunca has soñado con una felicidad mayor? ¿De verdad crees que lo más importante en la vida de una persona es disfrutar de todos los posibles placeres del cuerpo?

»¿Quieres que Leonardos te hable sobre las verdades inquebrantables y el sentido de nuestras vidas? ¡Se volvió muy bueno en eso! ¡Tú apenas si me escuchas, absorta en tu vorágine de emociones y la mala experiencia! Él te hablará de la Escuela, de lo que podemos aprender para que los problemas de la vida no se conviertan en tragedias para nosotros, ¡para que aprendamos a elegir metas más altas para nuestra vida!

—Pero ¿no te vas a poner celosa?

—¡Me haces reír, Ferenike! ¡No todas las relaciones humanas se basan en el amor pasional, el resentimiento y los celos! Es posible vivir de una manera diferente, como lo hacemos en nuestra hermandad los pitagóricos.

»Esto no significa, por supuesto, que no pueda haber amor de dos ni matrimonio entre las personas. ¡Pero hay otras manifestaciones del amor! ¡Y entre ellos está el amor por lo Altísimo, por lo Divino!

… En ese momento, Diánte apareció desde la galería cubierta de vides que iba hasta la fuente.

—¡Oh, lo siento Ariadne! No sabía que estabas acompañada… volveré después…

… Ariadne detuvo a Diánte.

—¡No, no! ¡No interrumpiste nada! ¡Nos encanta que hayas venido! ¿Querías decir algo?

—Quería volver a intentar la danza…

… Ariadne se volvió hacia Ferenike.

—Diánte me mostró su danza hoy. ¿Quieres que baile para nosotras? ¡Es realmente hermosa!

… Diánte dijo un poco avergonzada, dirigiéndose a Ferenike.

—He creado una danza que me gustaría enseñarle mañana a Pitágoras… ¡Representa la historia de un alma que ha despertado! Se trata de una flor que se abre hacia el sol y de un alma que florece en luz y en amor.

»Hay un estanque aquí cerca donde se plantaron unas semillas de loto. Las semillas fueron traídas especialmente para Pitágoras desde Egipto. ¡Y ayer florecieron las tres primeras flores! ¡Y algunos capullos más que aún no se han abierto surgieron del agua! Ayer los contemplaba… y me pareció la historia de mi vida.

»De otras tierras vine aquí y fui infeliz en la oscuridad de los acontecimientos que me rodeaban… ¡Y luego, gracias a Pitágoras, sucedió un milagro! ¡Al igual que una flor de loto, desperté a la luz y a la vida real!

»¡Una pequeña semilla contiene un gran poder para convertirse en flor! Y puedes sentirte como una semilla y permitir que tenga lugar un nuevo nacimiento transformador.

»Cuando la fuerza vital despierta, la semilla comienza a germinar. Poco a poco alcanza la luz. El brote, superando la capa de suelo y la columna de agua, se precipita hacia arriba. Y luego, el capullo se abre sobre la superficie. Y los pétalos revelan el corazón más bello y tierno de la flor.

»¿Quieren que baile para ustedes?

—¡Sí, estaremos encantadas de verte! ¡Quizás tu baile me aleje de mis pensamientos tristes! —respondió Ferenike.

Ariadne agregó.

—¡Diánte, por favor trae una lira —y trataré de acompañar tu danza con algo de música—!

… Mientras Diánte fue a buscar la lira, Ferenike preguntó.

—¿Ella no era tu esclava? ¿Y qué, ahora es tu amiga?

… Ariadne pensó durante unos segundos, eligiendo las mejores palabras para su respuesta.

—¡No debes menospreciar a las personas, ni tampoco observarlas de arriba abajo!

»¡Pitágoras enseña. “¡No debemos menospreciar a los demás! ¡Les humilla y esto genera en uno arrogancia y complacencia! Tampoco se debe mirar de los demás de arriba abajo, ya que esto debilita las propias fuerzas del alma y crea idolatrías.

»”Es prudente ver a las personas con discernimiento, pero también con amor y respeto.

»”¡Intenten seguir esto, y se abrirá para ustedes la verdadera simplicidad en la percepción de la vida!

»Por ejemplo, tu Caterio todavía no quiere cambiarse a sí mismo… ¡Acepta este hecho como algo inevitable —y déjale seguir su propio camino—!

»¡Mira, aquí tienes a Diánte! ¡Su difícil pasado no existe más! ¡Ya no es esa esclava silenciosa que veías anteriormente! ¡Ella es de lo más hermosa! ¡Y Pitágoras le ayudó en esto!

»Y ahora ella lo expresara en su danza sin palabras. ¡Y verás lo que le sucede al alma cuando se esfuerza por abrirse como una hermosa flor! ¡Así es como nace la belleza interior, florece y expide su fragancia!

… Diánte volvió con la lira.

Ariadne, suavemente comenzó a tocar una melodía. Los sonidos nacían bajo sus finos dedos. Y como las pequeñas burbujas de aire se elevan en el agua, los sonidos de la lira fascinaron y elevaron a las almas a los mundos de la Luz Transparente y la Armonía Tierna…

Ferenike, sucumbió involuntariamente a la música encantadora y relajante…

… Para comenzar la danza, Diánte se arrodilló e inclinó la cabeza como si se hubiera convertido en una estatua inmóvil, como una piedra. Y poco a poco, en esta quietud, nació el movimiento. Al principio apenas se notaba. Una mano, como un brote, se movió lentamente y salió hacia arriba. Luego, la otra. Seguidamente, con movimientos flexibles, todo el cuerpo de Diánte se elevó y empezó a vibrar con los suaves sonidos de la lira… Sus movimientos de brazos, piernas y torso se fusionaban en la magia de la danza…

La danza hipnotizaba a las presentes con su gracia y la historia que se desarrollaba simbólicamente tras esta. Cual un tallo flexible llevando un capullo que se balanceaba levemente en la columna de agua, este crecía y se estiraba hacia la luz. Y luego, el capullo se abría paso a través del agua, y una flor comenzaba a florecer sobre la superficie del agua. ¡Los delicados pétalos, al abrirse, revelaban el resplandor de la vida en el interior!…

»La flor inmaterial de un radiante color blanco-dorado, se abría cada vez más…

Ferenike, comenzó como a discernir esa Luz inmaterial. Pero no trató de entender el cómo y el porqué de ello. Se olvidó de sus penas y cuando terminó la danza, exclamó.


—¡Fue increíblemente hermoso Diánte! ¡Muchas gracias!

… Las tres chicas se quedaron en silencio por un rato.

Entonces Ferenike no pudo resistirse y dijo:

«Bueno, ¿dónde está tu Leonardos, Ariadne? Una vez que nos presentes, me volveré a enamorar y volveré a ser alegre y feliz.»

… Ya Ferenike bromeaba alegremente de nuevo. ¡Más detrás de la alegría externa, había algo nuevo, desconocido antes, por lo que ella ya había decidido esforzarse!

Capítulo nueve:
Aprendices y discípulos avanzados de Pitágoras

Leonardos comenzó a mantener conversaciones con Ferenike y Kondratos, entre otras cosas, para asegurarse de que realmente querían ser discípulos de Pitágoras.

A menudo, estas reuniones tenían lugar en casa de Ariadne. Después de todo, Leonardos no tenía otra vivienda en Crotone, excepto una habitación en la Escuela de Pitágoras.

Leonardos mucho les habló y explicó sobre las reglas morales de los pitagóricos. Reglas estas mucho más estrictas que las normas de bondad y rectitud establecidas para las personas en la vida ordinaria.

Para Kondratos, resultó muy difícil adoptar una dieta puramente vegetariana. Lo intentó, hizo esfuerzos, pero se quejó con Ferenike de las dificultades.

—Pero bueno, ¿es realmente importante para la vida espiritual lo que comes? ¡Tantas restricciones cayeron sobre nosotros al unísono!

… Ferenike, respondió ligeramente burlona:

—¡¿Qué tonterías te preocupan Kondratos?! ¿Es realmente tan difícil para ti? ¡Dicen que los hombres tienen la voluntad más fuerte que las mujeres! ¿Terminarán quebrantados todos tus elevados pensamientos de servicio a los demás y la búsqueda del Supremo, por el simple deseo de comer un poco de carne? ¡Pareciera que tus ideas para una comunidad de personas justa y maravillosa tan solo son las fantasías de una mente vanidosa, y no las aspiraciones sinceras de un alma! ¿La compasión por nuestras criaturas hermanas menores no te llama al amor? ¡¿Asesinar sin sentido, no perturba tu alma?!

—¡Me juzgas bastante con rudeza, y encima te burlas de mí! ¡Esto no es en absoluto referente a la bondad Ferenike! Es difícil para mí renunciar de un soplo a todos los hábitos de mi vida pasada, pero trato de no romper las reglas en absoluto…

… Tampoco se puede decir que a Ferenike le resultó fácil hacer su parte. Su resentimiento contra su ex amante todavía estallaba en ella de vez en cuando. Aún no regulaba sus emociones y el deseo de alcanzar el Amor y la Sabiduría Divinos aún era muy débil en ella…

Se inspiraba a veces durante todo un día o incluso más tiempo en los discursos de Leonardos, pero luego volvía a sus viejas formas de pensar y reaccionaba ante los acontecimientos.

Ariadne a veces complementaba estas amistosas conversaciones con sus impresiones y entendimientos, hablaba sobre su experiencia en dominar los primeros pasos del Camino.

Esta reunión de almas, que aún no se abalanzaban con mucha fuerza y confianza hacia la Luz, ayudaba a todos enormemente. Andar el Camino entre una comunidad de amigos y con el liderazgo sabio de los camaradas mayores, fue uno de los principios de la comunidad pitagórica. Esto fue denotado por la palabra amistad. Este concepto es muy profundo y extenso. Pitágoras exploró y desarrolló exhaustivamente las posibilidades de ayuda mutua para unir las almas en el Camino espiritual.

Unas semanas después, otro de los alumnos mayores de Pitágoras, Konstantinos, se unió a estas reuniones en la casa de Ariadne.

Había estado con Pitágoras durante mucho tiempo. Ariadne lo vio en la Escuela muchas veces, pero apenas si hablaban.

Este joven alto, esbelto y silencioso llamaba la atención con su energía interior fuerte y ligera. Y era vergonzoso para todos perturbar la paz que rodeaba a Konstantinos en todo momento.

Ariadne trataba con cierta inquietud y respeto a los estudiantes de Pitágoras que ya estaban con Él incluso antes de que Pitágoras llegara a la ciudad. Estos estudiantes, eran similares a su Maestro por su calma, benevolencia y fuerza gentil. Todos eran increíblemente hermosos, pero esta belleza no era externa, sino interna. Más también se manifestaba externamente en un encanto irresistible, calmo, y gentileza de movimiento y de habla. Entre estos estudiantes avanzados, Ariadne se sentía cómoda y relajada solo con Leonardos debido a su antigua amistad de la infancia y el carácter alegre de Leonardos —que no le hacía ver inalcanzable—.

Konstantinos, por otro lado, le dio la impresión de ser una persona misteriosamente hermosa, que había comprendido casi todo y ayudaba a Pitágoras a enseñar las Verdades superiores. No obstante, al reunirse y comunicarse de forma más cercana con él, lo encontró amable y cariñoso, ¡sin una sombra de arrogancia!

Pronto, no solo Ariadne, sino también Ferenike y Kondratos le hablaron sin dudarlo. La amplitud de sus conocimientos asombró a sus nuevos amigos. Y, sin embargo, siempre encontraba palabras simples para explicar lo que parecía difícil de entender.

* * *

Por esos días, un espartano llamado Pankratius se unió a quienes deseaban formar parte de la comunidad pitagórica y escuchar las explicaciones de Leonardos y Konstantinos en la casa de Ariadne. En su primer encuentro, les contó a sus nuevos conocidos la asombrosa historia de cómo apareció Pitágoras en su vida.

Pankratius comenzó por contarles a todos detalles acerca de sí mismo, sobre su estricta educación de acuerdo con los principios espartanos, donde se glorifica la fuerza y \x{200b}\x{200b}el coraje, y también sobre su status bastante alto entre sus compañeros de tribu.

Todos estaban muy interesados en saber cómo supo de Pitágoras. Así que Pankratius pasó a relatarles.

—Durante una batalla, fui gravemente herido y mi salud no se recuperaba. Yaciendo todo el día casi inmóvil sin poder siquiera levantarme, comencé a pensar en cómo terminar con mi vida que se había vuelto humillante y sin sentido. Siempre estuve orgulloso de mi destreza militar y fuerza atlética, pero ahora mis capacidades no eran suficientes ni siquiera para levantar la espada y terminar con mi vida sin sentido… Todo esto me hundió en la desesperación y pedí que me consiguieran un veneno de acción rápida.

»Pero en ese momento de extrema desesperación, en un sueño muy real, vi a un sabio vestido con sencillas ropas blancas. ¡Era como si su cuerpo estuviera compuesto de una desbordante luz blanca-dorada! Me habló sobre el propósito de la vida de la persona en el cuerpo y me sugirió no darme por vencido debido a mi debilidad corporal. El significado de la vida, en sus palabras, era completamente diferente de lo que yo antes concluía. ¡Me habló sobre el poder del alma más que del cuerpo, de luchar por la Luz, así como de las posibilidades ilimitadas de recuperación! Luego, el sabio me mostró unos ejercicios simples con la respiración y con las energías de la luz, que se suponía curarían mi cuerpo.

»Entonces el sabio dijo: “Mi nombre es Pitágoras. Cuando te recuperes, ¡ven a estudiar conmigo!”

»El sueño era tan real que cuando desperté, recordaba cada detalle, cada palabra.

»Decidí probar por mí mismo las posibilidades y las fuerzas del alma de las que habló el sabio en el sueño.

»Comencé a hacer los ejercicios propuestos y en un mes pude sanar de tal modo mi cuerpo, que pude levantarme y caminar.

»Seguí haciendo los ejercicios y comencé a indagar acerca de Pitágoras entre quienes podrían haber escuchado algo sobre Él debido a sus pasatiempos, viajes, oficios u otras actividades.

»Al principio no pude averiguar nada. Y fue un año después, cuando ya había restaurado completamente la salud de mi cuerpo, que escuché de alguien que Pitágoras no es solo un Mensajero de los Dioses que vino a mí en un sueño, sino un verdadero sabio que vive en la Tierra, el cual viajó a muchos lugares y ahora organiza una comunidad espiritual en Crotone.

»Por supuesto, dejé todo y vine a la ciudad. Ya he visto a Pitágoras hablando en uno de sus discursos. Ahora no tengo ninguna duda de que fue él quien me curó, pero no entiendo en absoluto cómo se enteró de mi sufrimiento y por qué decidió ayudarme. Me gustaría preguntarle sobre todo esto y convertirme en uno de sus discípulos. Pero me dijeron que antes de convertirme en estudiante de la Escuela, tengo que aprender muchas cosas. Me ofrecieron buscar la casa de Ariadne de Atenas. Y aquí estoy…

* * *

Así, la vida de los futuros alumnos de la Escuela se dedicaba al estudio de los dichos de Pitágoras, los fundamentos del comportamiento moral de los pitagóricos, así como la práctica de los primeros ejercicios sencillos para perfeccionar el alma.

Cada día se fortalecía más el deseo de los estudiantes de aprender, de comprender la Verdad desde su propia experiencia. Al mismo tiempo, sus viejas formas de vida parecían cada vez más absurdas y sin sentido.

… Un día lluvioso, los discípulos se sentaron en la terraza de la casa de Ariadne para escuchar a Konstantinos:

—¡La gente ha olvidado su verdadera naturaleza! ¡La oportunidad de llegar a ser como dioses les parece un sueño vacío, y no un acto digno de esfuerzo!

»La purificación y posterior transformación del alma, ascendiendo por los escalones del crecimiento espiritual, requiere de nosotros esfuerzos continuos siempre. Solo cultivando en nosotros la aspiración, el amor y la fuerza de voluntad, podemos dirigirnos a las alturas de la Perfección espiritual. Y ningún logro en este campo se conquista de una vez por todas. Debemos trabajar todos los días para no perder lo que hemos logrado. Sí, esto no es fácil… ¡Y sin embargo, no cambiaría esta vida bajo el liderazgo y la guía de Pitágoras por ningún otro destino!

»Sucede que quien se encuentra al comienzo del Camino le parece que la Meta es tan inalcanzable que no tendrá la fuerza ni la vida suficiente para superar todo el Camino.

»¡Pero aquellos que desean sinceramente y hacen esfuerzos invariable y regularmente son ayudados por las Almas Divinas! ¡Los dioses nos dan inspiración y fuerza! ¡Lo imposible se vuelve posible, lo inalcanzable a primera vista —se hace alcanzable—!

»Aquellos que, asustados por las dificultades, permanecen cautivos de las tentaciones terrenales, se encuentran en una gran pérdida… ¡Entregan toda su vida al poder de las pasiones y la ignorancia! ¡Pierden para sí la maravillosa oportunidad de crecimiento espiritual que se nos ha dado a cada uno de nosotros al nacer en un cuerpo en este mundo! Después de todo, ¡es aquí donde las almas aprenden y se mejoran!

»El mundo es de la forma en que lo pensamos, lo percibimos y lo evaluamos. Un día lluvioso como hoy, puede ser una experiencia valiosa, una inspiración y un deleite para una persona, pero para otra, —puede ser un día triste y deprimente—…

»¡Aprenderemos gradualmente a transformarnos como almas! ¡Esto es posible en todos los ámbitos de la vida si lo deseamos sinceramente!

»¡Les hablo de las posibilidades que Pitágoras abrió ante nosotros! ¡Nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras acciones en la vida, todo esto se puede ajustar de acuerdo con la tarea más alta que queremos realizar!

»¡Hagamos esto, reconociendo lo grande de las oportunidades que nos brinda el Creador y lo grande de la Meta que nos hemos fijado!

»Un paso simple para iniciar la sintonización de nuestra alma, es el desarrollo de la capacidad de sumergirse en el silencio del corazón espiritual. Ya hemos hablado del corazón espiritual como el centro del alma, que puede orientar correctamente todos nuestros esfuerzos. El centro cardíaco nos ayuda a aprender intuitivamente a reconocer las decisiones correctas o incorrectas.

»… Hoy hablaremos un poco del silencio.

»Esta lluvia es verdaderamente propicia para este tema. Esta pared de agua transparente —parece separarnos del mundo vano, que se encuentra como al otro lado de la cortina de lluvia—…

»El rumor susurrante de la lluvia nos permite sintonizarnos con el silencio en el que se manifiestan todos los sonidos del mundo…

»Este silencio puede volverse más audible para nosotros que el sonido de la lluvia… Podemos escuchar el silencio detrás de todos los sonidos, ¡y entonces el silencio nos revela sus inmensas extensiones! Se despliega en nosotros y no permite que las preocupaciones invadan este espacio silencioso…

»El silencio sumerge la mente en la paz de un corazón amoroso…

»Estoy hablando ahora, pero el silencio permanece como la base transparente del sonido de mi voz…

»En las profundidades, el silencio no se rompe por nada… Intentemos sentirlo en este momento.

»Notemos que los sonidos existentes no interfieren con nuestra capacidad de permanecer en el silencio interior

»Solo si admitimos pensamientos innecesarios y emociones perturbadoras que distorsionan la armonía, nosotros mismos somos quienes violamos esta paz ilimitada…

»El océano no es perturbado por el juego de luces de las olas en su superficie…

»Sintamos que el silencio, transparente como el aire, es inmutable. ¡Podemos aprender a permanecer en la claridad de este silencio!…

… Y detrás de la cortina transparente de lluvia, en esa terraza de columnas de mármol blanco con sus hiedras en flor entrelazadas, percibieron esa sensación asombrosa del sutil espacio infinito del silencio universal…

Estas lecciones en forma de conversación se llevaron a cabo casi todos esos días.

Capítulo diez:
Pitágoras habla sobre el camino espiritual

En este día, todos los estudiantes nuevos de Pitágoras se reunieron a la orilla del mar.

Todavía no había muchos. Solo seis de los que fueron admitidos recientemente en la Escuela. Pero también estaban presentes los estudiantes del último año que estaban dominando la capacidad de transmitir a los novicios los primeros pasos de la transformación práctica del cuerpo y el alma.

Ariadne pensó que la lección la impartiría Leonardos, Konstantinos o uno de los alumnos mayores. Esto ya había sucedido más de una vez.

Pero Pitágoras fue Quien se adelantó para dar la lección. Esto llenó a todos de una alegría reverente: ¡el Maestro hoy dirigirá las almas de los principiantes hacia la Luz!

Pitágoras miró a todos con cariño.

—¡Bien, empecemos!

»Existe la primera etapa de la cognición, en la que se encuentran las personas que han escuchado acerca de la Verdad. Contemplan ante ellos que existe una oportunidad para el desarrollo y mejoramiento de uno mismo-alma con el fin de acercarse a la Luz Divina. Esta es la etapa inicial de la cognición, cuando una persona escucha atentamente la Verdad y absorbe los fundamentos de la comprensión sobre las tareas de su vida. Todos ustedes ya pasaron con éxito esta etapa y aspiraron a la pureza y al conocimiento.

»Pero los verdaderos discípulos de la Conciencia Divina son los practicantes que aplican este conocimiento a sus vidas todos los días.

»Cada día nuevo para nosotros es como una pequeña vida con un comienzo en la mañana y un final en la noche. ¡Debemos vivir con dignidad y sentido todos los días de vida que se nos han otorgado!

»Es importante que esto no suceda de vez en cuando en un arrebato de alegría y entusiasmo. Quien se esfuerza por vivir de acuerdo con las Leyes de la Armonía Cósmica, con las Leyes del Amor y la Virtud en el Universo Divino, ¡debe hacer esfuerzos constantemente!

»¡Que cada movimiento y cada pensamiento se llene de Amor!

»¡El Amor Divino llena los espacios a nuestro alrededor y también dentro de nosotros!

»Pero, ¿con qué frecuencia recordamos esto? ¿Y sabemos cómo percibirlo?

»El espacio tiene varias capas-eones. Aquí y ahora, en este maravilloso lugar natural, en la belleza del mar, los árboles, las flores, el espacio aéreo que nos rodea, aquí mismo —en este mismo instante en el tiempo— hay mundos de diferente sutileza y luminosidad actuando. Vemos con los ojos de nuestro cuerpo solo una parte muy pequeña de lo que existe. Después de todo, podemos llamar “realidad manifestada físicamente” solo a lo que percibimos con la ayuda de nuestros sentidos.

»Pero, como almas, podemos estudiar otros eones, otras capas. ¡Podemos aprender a percibirlos y comprender cómo la transformación del alma nos lleva a los eones sutiles, donde moran las Almas Realizadas, es decir, los Dioses!

»Pero hoy prestaremos algo de atención a nuestros cuerpos.

»¡Aquel que no ha armonizado su cuerpo no puede sentir y expresar plenamente la Armonía Divina!

»¡Un cuerpo lleno de energías burdas es un obstáculo para la elevación del alma!

»Y la inmersión en la rudeza emocional suele pasar desapercibida.

»La naturaleza humana es muy multifacética. El alma, habiendo venido a la Tierra, es como si se vistiera de un cuerpo compuesto de materia de ese mundo particular.

»Y los cuerpos suelen corresponder en gran medida a las cualidades inherentes a las almas.

»Pero además, a lo largo de la vida, la persona-alma, por su elección y forma de comportamiento, cambia mucho en su destino, para bien o para mal.

»El cuerpo, como un bote, se desliza sobre las aguas para llevarnos a nuestro destino. Por lo tanto, el cuerpo debe estar en buen estado para llevar el alma, a través de la vida en el mundo de la materia —a los mundos de la Luz Divina—.

»Así, es muy importante en el Camino espiritual —que nuestros cuerpos estén limpios—.

»Las condiciones iniciales para lograr esta pureza serán los alimentos éticamente puros, así como la pureza de pensamientos y emociones.

»¡Y esto es suficiente para una vida justa en el mundo, más no para entrar en los eones de Luz donde moran los Dioses!

»¡Y hay muchas otras grandes oportunidades que pueden abrirse para nosotros!

»¡Cuando, como almas sutiles, entramos en ese eón donde moran los Dioses, entonces —para uno— todos Ellos se sentirán cerca —aquí mismo donde estamos—! ¡Nos encontraremos entre Ellos! ¡Su Amor y Su Sabiduría estarán junto a nosotros! ¡Y podremos aprender lo que es la interacción viva entre almas con Ellos!

»¡Esto, verdaderamente, es el milagro que recibe el discípulo que trabaja continuamente para refinar su alma!

»Ahora Konstantinos nos mostrará los ejercicios que se deben realizar cada mañana, para activar los centros que distribuyen la energía y los canales destinados para ella dentro del cuerpo humano. ¡Venid, amigos míos, y recordad que las Almas Divinas están presentes aquí y ahora y nos ayudan a todos!


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